Tras un lustro de parálisis operativa y disputas internas, la administración central de la Cooperativa Cruz Azul retomó el control de su planta cementera en Tula de Allende, Hidalgo.
El operativo se realizó durante la madrugada de este jueves 12 de febrero de 2026, debido a un supuesto cumplimiento de un mandato emitido por autoridades judiciales.
El anuncio de la administración
Víctor Manuel Velázquez Rangel, presidente del consejo de administración que mantiene la gestión de la cooperativa, confirmó el éxito de la diligencia a través de un mensaje en video.
El directivo subrayó que la acción legal marca el fin de una etapa crítica para la unidad industrial.
“Durante las primeras horas de este jueves 12 de febrero del 2026 se cumplimentó exitosamente un mandato judicial para recuperar la planta de cemento Cruz Azul en el estado de Hidalgo, municipio de Tula de Allende, Hidalgo”.
Velázquez Rangel dirigió palabras a quienes ocuparon las instalaciones y sostuvo que hubo personas “mal informadas, engañadas o forzadas a participar directa o indirectamente en el secuestro de esta unidad industrial”.

El dirigente hizo un exhorto formal a la paz social para facilitar la transición.
Reactivación económica y consecuencias legales
La dirigencia de Cruz Azul aseguró que el objetivo inmediato es el restablecimiento de las fuentes de empleo en la zona.
De acuerdo con el plan de la cooperativa, la recuperación del inmueble permitirá iniciar una fase de reactivación económica tanto para la Ciudad Cooperativa como para el municipio de Tula.
Respecto a la situación jurídica de los opositores que mantuvieron la toma de la planta, el directivo fue enfático:

“Quiero decirles que se van a recuperar las fuentes de empleo. Los verdaderos responsables ya están rindiendo cuentas ante la justicia”, dijo.
Balance tras cinco años de inactividad
A pesar de que la planta hidalguense permaneció fuera del control administrativo por más de cinco años, la cooperativa destacó su resiliencia en otros rubros.
Durante este periodo, la organización mantuvo operaciones en los sectores industrial, hotelero, hospitalario, deportivo y educativo.
El proceso actual se define por la dirigencia como una “refundación”. Velázquez Rangel convocó a socios y trabajadores a la unidad institucional con el fin de recobrar la estabilidad de la empresa.
Con la toma de estas instalaciones, la administración busca cerrar un capítulo de confrontación y dar paso a un diálogo que permita normalizar la producción de cemento en una de sus sedes más emblemáticas.
RB
