Tras una jornada de 72 horas de movilizaciones, los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) comenzaron el retiro del plantón que mantenían en el Zócalo de la Ciudad de México.
El magisterio disidente inició el levantamiento de estructuras, lonas y campamentos, con lo cual se restablece de manera gradual la circulación y la actividad comercial en el primer cuadro de la ciudad.
La protesta, que incluyó marchas y bloqueos en calles y avenidas principales, tuvo como eje central la exigencia de mejoras laborales y el cumplimiento de acuerdos previos con la administración federal.

A pesar de la liberación del espacio público, los representantes sindicales advirtieron que la movilización es parte de una estrategia permanente de presión hacia las autoridades.

Los ejes de la protesta: Pensiones y Reforma Educativa
El pliego petitorio de la CNTE se concentra en puntos estructurales que, a decir de la organización, vulneran la estabilidad de los trabajadores del Estado.
La demanda prioritaria es la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, normativa que modificó el sistema de pensiones y las condiciones de retiro del sector educativo.

Asimismo, los docentes mantienen la exigencia de cancelar la reforma educativa-laboral heredada de administraciones previas. El magisterio sostiene que dicha legislación conserva mecanismos de evaluación que afectan la permanencia y los derechos de los trabajadores de la educación en todo el país.

Inflación y rezago salarial
Otro de los pilares de la jornada de lucha es la solicitud de un incremento salarial y la homologación de prestaciones. Los contingentes argumentan que el poder adquisitivo del sector sufrió un deterioro marcado en los últimos años, producto de la inflación y la ausencia de ajustes proporcionales en las percepciones mensuales.
“La protesta… formó parte de una jornada de exigencias del magisterio disidente para demandar mejoras laborales, atención a sus condiciones de trabajo y cumplimiento de acuerdos con autoridades federales”.
