Las alarmas se encendieron en Japón tras la captura de un oso salvaje en la ciudad norteña de Utsunomiya. El espécimen deambuló por calles residenciales y obligó a las autoridades a decretar el cierre preventivo de un centenar de escuelas durante dos días, sembrando el pánico entre la población local.
Récord de terror
Este tenso episodio no es un hecho aislado: se suma a la búsqueda de otro ejemplar en Fukushima que hirió a cuatro personas, y a un alarmante récord de más de 50 mil avistamientos en todo el país, provocando la muerte de varias personas. Expertos nipones atribuyen el aumento de estos encuentros a la abundancia de recursos como bellotas, ciervos y jabalíes, impulsada por un clima cada vez más cálido.
Aunque las agresiones a seres humanos son raros -entre 5 y 10 muertes globales al año-, la invasión de los plantígrados en zonas urbanas incrementa el riesgo de un encuentro fortuito. Por ello, fundaciones científicas y especialistas en medicina del viajero insisten en que la prevención y saber reaccionar adecuadamente marcan la diferencia entre la vida y la muerte.

Qué hacer para evitar y afrontar el ataque de un oso
En caso de estar en una zona boscosa y encontrarse con uno de estos animales, esto es lo que se debe hacer:
- Mantener la calma, no gritar y jamás correr. Los osos rugen en señal de agresión. Los gritos lo interpretan como una amenaza directa y se defenderán. Nunca intentar huir o correr, ya que al hacerlo se activa su instinto de persecución, alcanzan velocidades de 50 km/h.
- Buscar un refugio inmediato. Correr siempre y cuando haya un refugio seguro a escasos pasos, como el interior de un automóvil, cabaña o cueva cercana.
- Usar distractores de emergencia. Tirar al suelo una prenda de ropa o la mochila puede llamar la atención del animal y hacer que se detenga a inspeccionar, ganar tiempo valioso y huir.
- Agruparse y hacer ruido. En caso de ir acompañado, unirse fuertemente para aparentar mayor tamaño.
- No trepar árboles. Subirse a las ramas altas no es una opción segura, debido a que los osos son excelentes escaladores.
- Llevar spray anti-osos: Cargar siempre un aerosol ahuyentador a base de pimienta o cayena. Estos dispositivos permiten lanzar ráfagas a una distancia de unos cinco metros.
- Hacerse el muerto en situaciones extremas: Si el contacto físico es inevitable, adoptar la posición fetal, tumbarse boca abajo y cubrirse la cabeza con las manos podría salvar la vida.
- Golpear el hocico como último recurso: Un impacto contundente o un disparo en la punta del hocico debe ser únicamente la última opción de defensa desesperada.
