En punto de las 11:00 de la mañana de este miércoles 6 de mayo, se llevó a cabo el Primer Simulacro Nacional de 2026. Millones de mexicanos en todo el territorio nacional participaron en este ejercicio preventivo que, según el balance preliminar de las autoridades, logró cumplir con los objetivos de fortalecer la capacidad de respuesta ciudadana y evaluar los protocolos de emergencia vigentes.
Este evento no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia integral diseñada para consolidar una cultura de prevención permanente en el país.
El ejercicio se centró en una hipótesis de sismo de gran magnitud, diseñada por la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) para poner a prueba la infraestructura y la organización de la población en zonas de alto riesgo. Al ser un evento que ya concluyó, las autoridades ahora se enfocan en medir los tiempos de respuesta y en la detección de áreas de oportunidad para mejorar los esquemas de protección civil ante un evento real.

La hipótesis: Un terremoto de magnitud 8.2
Para este simulacro, se planteó un escenario extremo: un movimiento telúrico de magnitud 8.2 con epicentro en la costa de Guerrero. El punto de origen se localizó hipotéticamente a 55 kilómetros al noroeste de Acapulco, en la denominada “brecha sísmica”, una región donde existe una alta acumulación de energía tectónica.
El sismo simulado tuvo una profundidad de 18 kilómetros y fue de tipo inverso (subducción), recreando la interacción natural entre la Placa de Cocos y la Placa de América del Norte. De acuerdo con el diseño del ejercicio, un temblor de esta magnitud generaría peligros mayores dependiendo de la cercanía con el epicentro.

Regiones con mayor impacto en el simulacro
Durante la ejecución del ejercicio, se estimaron intensidades que habrían causado daños severos en diversas entidades. Las zonas costeras de Guerrero fueron las que registraron los niveles más altos de peligro:
- Acapulco: Intensidad IX–X, considerada de peligro extremo.
- Petatlán: Intensidad X, con un nivel de peligro muy alto.
- Zihuatanejo y Chilpancingo: Intensidad VIII, categorizada como severa.
En el centro del país, el impacto también fue significativo dentro del escenario hipotético. En la Ciudad de México, se percibieron intensidades de VII a VIII (muy fuerte a severo), mientras que en Cuernavaca y Morelia la intensidad fue de V a VI.

En Puebla, el sismo se sintió de forma moderada con una intensidad V. Este alcance regional demuestra por qué es vital realizar estos ejercicios de forma masiva.
¿Por qué seguir haciendo simulacros nacionales?
La realización de este simulacro nacional este 6 de mayo tuvo como fin primordial reducir el pánico individual y colectivo. Las autoridades subrayan que estos ejercicios permiten optimizar la capacidad de respuesta, proteger la vida de las personas y minimizar posibles daños materiales en el futuro.
Al finalizar el ejercicio, la CNPC recordó que este no será el único simulacro que se realice durante el 2026. La prevención es una tarea diaria que requiere la participación activa de todos los sectores de la sociedad para garantizar que, ante una emergencia real, México esté mejor preparado que nunca.
