La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo desestimó que la resistencia de los partidos del Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM) hacia la nueva Reforma Electoral signifique una ruptura interna.
Durante su conferencia matutina de este jueves 5, la mandataria calificó las posturas contrarias de sus aliados como puntos de vista distintos y evitó catalogar la situación como una afrenta al proyecto político que encabeza.
Ante el escenario de incertidumbre en el Congreso, la titular del Ejecutivo subrayó la importancia de cumplir con los compromisos adquiridos con la ciudadanía, independientemente de las divergencias que surjan en el proceso legislativo.
“Son puntos de vista distintos, no lo pondría como que es una traición a la Cuarta Transformación, son puntos de vista distintos. Para mí es muy importante porque yo me comprometí con la gente a presentarlo de esa manera y en el Congreso hay puntos de vista distintos”, sostuvo.

Las coaliciones para 2027
La mandataria pidió prudencia y señaló que el desenlace del debate y la votación marcará la pauta para los acuerdos políticos futuros.
Respecto a la posibilidad de mantener la alianza en los comicios intermedios de 2027, Sheinbaum Pardo indicó que esa definición corresponderá a los partidos políticos una vez que concluya el actual proceso de la Reforma Electoral.
En su intervención, también cuestionó el enfoque que los medios de comunicación han dado a la controversia.
La Presidenta reprochó que el interés público se centre casi exclusivamente en las críticas de los perfiles afines a Morena, mientras que, a su juicio, se ignoran las posturas y los calificativos emitidos por las fuerzas de oposición.
“Lo han planteado sobre los partidos aliados de Morena, pero no hablan de la posición de los otros partidos. Me llama mucho la desnotación y el uso de groserías hacia la presidenta de México”, sostuvo.
Crítica a la descalificación opositora
Sheinbaum lamentó que la discusión técnica sobre la Reforma Electoral se contamine con insultos y descalificaciones personales desde los bloques opositores. Para la administración federal, el debate debe centrarse en la funcionalidad del sistema democrático y no en ataques que vulneran la investidura presidencial.
