Las declaraciones vertidas por Pedro Sola Murillo en la emisión de Ventaneando -del 6 de julio- desataron una fuerte ola de indignación que afectó directamente la estabilidad comercial del programa. “Me dan ganas de lanzarles carne envenenada o darles un balazo a los dueños”, expresó el comunicador sobre las presencia de perros en espacios urbanos. El descontento de la audiencia se tradujo en presión hacia las empresas que financian el espacio.
En respuesta al malestar general, la firma multinacional Mondelēz decidió suspender la difusión de sus marcas en la emisión, marcando una clara distancia respecto a la línea editorial y las opiniones personales del elenco. Marcas de alta visibilidad como Panditas, Trident, Halls y Clorets dejaron de figurar en las pautas comerciales.

Mediante un posicionamiento oficial, la empresa subrayó que sus valores institucionales promueven el respeto a la vida animal y la empatía comunitaria, por lo que desautorizaron cualquier mensaje que contravenga dichos principios, a pesar de las disculpas posteriores del presentador.

Movilización a las afueras de televisora
El impacto de lo sucedido ya trascendió las pantallas y las redes sociales para transformarse en una acción civil coordinada. Diversos colectivos defensores del bienestar animal, junto con miembros de la sociedad civil, lanzaron un llamado a manifestarse de forma pacífica en las inmediaciones de la televisora del Ajusco, en la capital del país.
La movilización quedó fijada para el jueves 16 de julio a las 11 horas en Periférico Sur. Se instó a los participantes a acudir acompañados de sus mascotas y portar pancartas defensivas.
Los manifestantes buscan expresar su rechazo absoluto a la difusión de discursos que inciten a la agresión contra seres sintientes y solicitan a la empresa de comunicación la remoción inmediata del conductor de la pantalla chica.

Exigencias de responsabilidad
La controversia generó una amplia conversación sobre los límites éticos en la televisión abierta y la responsabilidad social de las figuras públicas. Además de la protesta presencial y el retiro de anuncios, se han impulsado peticiones comunitarias para solicitar medidas disciplinarias ejemplares.

Si bien, Sola Murillo intentó matizar sus comentarios en entregas posteriores asegurando que sus palabras fueron un error de expresión, activistas e integrantes de la audiencia sostienen que los medios de comunicación masivos deben fomentar la convivencia armónica y el trato digno hacia los animales domésticos.

