La Ciudad de México registró un cambio notable en sus dinámicas de convivencia e integración familiar. De acuerdo con los datos más recientes de la Estadística de Matrimonios (EMAT) presentados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la cifra de enlaces civiles tuvo una caída del 19.3% en un periodo de cuatro años, al pasar de 27 mil 249 uniones en 2022 a 21 mil 966 al cierre de 2025, es decir, 5 mil 283 uniones menos.
Esta tendencia refleja un distanciamiento paulatino de los esquemas tradicionales de vida en pareja, consolidando una baja sostenida tras la recuperación posterior a los años críticos de la pandemia.
Factores económicos y autonomía individual
Especialistas e investigadores señalan que este fenómeno responde a diversas transformaciones sociales y económicas. Por un lado, independizarse y asumir los costos de vivienda en la metrópoli representa un desafío financiero elevado para los jóvenes. A esto se suma el alto gasto que implica la realización de ceremonias y el mantenimiento de un hogar independiente.

Por otro lado, existe una revalorización de la realización personal. Cada vez más personas priorizan el desarrollo profesional o deciden prescindir de la maternidad y la paternidad, debilitando la percepción del matrimonio como un requisito indispensable para la estabilidad personal o afectiva.

Alternativas jurídicas y perfiles de los contrayentes
El marco legal actual también influye en esta tendencia. En la actualidad, el matrimonio no representa la única vía para garantizar certidumbre jurídica o protecciones en salud y bienes, ya que la figura de la unión libre otorga derechos similares sin necesidad de un contrato civil.
Asimismo, las cifras del Inegi revelan matices relevantes en la demografía de quienes sí deciden casarse:

- Escolaridad: El 28.4% de los matrimonios concretados en 2025 correspondió a parejas donde ambas personas contaban con formación profesional o universitaria.
- Edad: Los grupos de mayor edad lideran las estadísticas de uniones, siendo las personas de 50 años o más quienes concentraron el mayor número de registros.
- Diversidad: Los matrimonios entre parejas del mismo sexo mostraron comportamientos mixtos, con un repunte en las uniones masculinas y un leve descenso en los enlaces femeninos.

Nuevas perspectivas sobre las tradiciones civiles
El panorama demográfico de la capital indica que el matrimonio formal ha dejado de ser un mandato social obligatorio. Mientras algunas personas consideran que los lazos afectivos no requieren de una validación legal, otras ven en las nupcias una mera formalidad o un motivo de celebración.
Con esta transformación, la CDMX avanza hacia modelos de convivencia caracterizados por la flexibilidad, la autonomía y la adaptación a las realidades económicas contemporáneas.

