La moneda mexicana atraviesa una de sus jornadas más complejas en lo que va del año. Este lunes 9 de marzo de 2026, el peso mexicano inició la sesión con una volatilidad extrema, rompiendo la barrera psicológica de los $18.00 pesos por dólar. Aunque el arranque de la jornada se situaba cerca de los $17.76, la presión internacional no dio tregua, provocando una depreciación acelerada que ha encendido las alertas en los mercados financieros y en el Banco de México (Banxico).
De acuerdo con los indicadores de Banxico, la cotización interbancaria se ubica en un promedio de $17.85 pesos, pero en ventanillas bancarias la realidad es distinta, con precios de venta que oscilan entre los $18.15 y los $19.10 pesos por unidad. Esta caída del valor de la moneda nacional responde a una “tormenta perfecta” donde convergen el encarecimiento de los energéticos y una creciente aversión al riesgo global.

Petróleo arriba de 110 USD: El motor de la inflación importada
El factor determinante en este movimiento cambiario es el precio del crudo. El petróleo ha roto la resistencia de los 110 dólares por barril, una cifra que no solo afecta las finanzas públicas, sino que impacta directamente en las expectativas de inflación en México.
El encarecimiento de los combustibles a nivel internacional se traslada rápidamente a los costos de logística, transporte y producción de bienes básicos. Para una economía como la mexicana, que mantiene una lectura de inflación previa de 3.79%, este repunte energético amenaza con desbordar los precios internos, obligando a los inversionistas a buscar refugio en el dólar estadounidense y abandonar activos de mercados emergentes.

Impacto del cambio de mando en Irán
El nerviosismo en las mesas de dinero tiene un origen geográfico claro: Medio Oriente. El reciente nombramiento de Mojtaba Jameneí como nuevo líder supremo de Irán, tras la muerte de su padre en la operación militar “Furia Épica”, ha sido interpretado por los analistas de EBC Financial Group como una señal de radicalización.
La ampliación de los ataques y la incertidumbre sobre la respuesta iraní han fortalecido al dólar como activo de refugio seguro. Mientras el conflicto escale, el flujo de capitales saldrá de países con monedas volátiles como México para resguardarse en el billete verde. Esta dinámica anula, por el momento, el optimismo generado tras la Cumbre Escudo de las Américas, donde se prometieron inversiones por 100 mil millones de dólares que, ante el ruido de los tambores de guerra, parecen insuficientes para sostener al peso.

¿Qué esperar de Banxico y la Fed?
El tipo de cambio actual coloca a la Junta de Gobierno de Banxico en una posición sumamente delicada. Si la inflación energética continúa subiendo y el peso sigue perdiendo terreno, el banco central mexicano podría verse obligado a endurecer su política monetaria para evitar una fuga masiva de capitales.
Por otro lado, la Reserva Federal de EE. UU. (Fed) mantiene un discurso restrictivo. El diferencial de tasas, que durante meses favoreció al “superpeso”, hoy se ve amenazado por un dólar que gana musculatura globalmente. Si Banxico no reacciona con firmeza ante este nuevo piso de los $18.00, la moneda nacional podría buscar niveles de resistencia técnica cercanos a los $18.15 en el corto plazo.
Análisis Técnico: El nuevo soporte del peso
Desde una perspectiva técnica, el cierre por encima de los $17.90 cambia el sesgo del mercado de “neutral” a “bajista” para el peso. Lo que antes funcionaba como un techo (resistencia), ahora se ha convertido en el nuevo piso (soporte). Los operadores e importadores deberán ajustar sus proyecciones para el resto de marzo, ya que la volatilidad parece haber llegado para quedarse mientras no se estabilice la situación en el Golfo Pérsico.
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