Este jueves, el Buró de Análisis Económico del Departamento de Comercio de Estados Unidos, BEA, por sus siglas en inglés, dio a conocer que durante el segundo trimestre del año el Producto Interno Bruto (PIB) de ese país fue de 1.5%, una contracción del 0.6% en su desarrollo respecto a los meses pasados.
Estos datos reflejan que si bien la economía estadounidense creció a un lento ritmo anualizado de 1.5% (entre abril y junio), esta siendo afectada probablemente por fenómenos como la guerra contra Irán y las acciones arancelarias que ha llevado a cabo al rededor del mundo.


En pocas palabras, para la población estadounidense representa un aumento en el costo de vida: aumentos en el gasto del consumidor, la caída en gastos gubernamentales y el incremento del costo de las importaciones, resultado a la guerra arancelaria con 60 países.
Lo anterior, expresaría un alto costo de los bienes, servicios y productos para la población estadounidense, además de la alza del costo combustibles debido a la guerra. Algunos medios de dicho país especulan que se espera una subida en la tasa inflacionaria en julio.

¿Cómo afecta a México?
La economía estadounidense, pese a haber sufrido una contracción, sigue solida, especialmente sostenida por las inversiones en la industria de la Inteligencia Artificial y el desarrollo de la infraestructura tecnológica.
Sin embargo, cuando el PIB de Estados Unidos se desacelera o baja, se suelen producir efectos en cadena globales y locales. Una de las principales consecuencias para nuestro país sería la caída en exportaciones mexicanas, la volatilidad financiera y la disminución de remesas debido a la reducción de ingresos.

Otro de los posibles escenarios es la menor demanda industrial en plantas de manufactura automotriz en México, que exportarían menos hacia Estados Unidos, ademas el peso mexicano podría sufrir de presiones y volatilidad frente al dólar, sin embargo, el seguimiento continúa y no se pueden asumir estas consecuencias por el momento.
