La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, defendió los objetivos centrales de la iniciativa de reforma conocida como “Plan B”, subrayando que el eje rector de esta propuesta es la política de austeridad republicana. Según la mandataria, la prioridad es reducir el gasto excesivo en la burocracia y los organismos electorales para destinar ese capital a obras de infraestructura y servicios básicos.
Sheinbaum explicó que, tras no consolidarse el “Plan A” —que buscaba una reestructuración más profunda en el número de legisladores de representación proporcional y financiamiento a partidos—, el Plan B se mantiene firme en la premisa de que “un servidor público no debe tener privilegios a costa del presupuesto”.

De ahorros presupuestales a obras públicas: El impacto de los 4 mil millones
La presidenta destacó que la eficiencia administrativa que busca la reforma permitiría un ahorro estimado de 4 mil millones de pesos. Para dimensionar esta cifra, Sheinbaum realizó una comparativa con las necesidades más apremiantes de las comunidades:
- Infraestructura de transporte: “Ese ahorro equivale a la construcción de un Cablebús completo en una zona que lo necesite”, señaló.
- Acceso al agua: La mandataria enfatizó que un pozo de agua cuesta entre 10 y 20 millones de pesos. “Imagínense cuántos pozos de agua se podrían financiar para la gente con esos 4 mil millones de pesos”, cuestionó.
El argumento central de la administración es que el dinero proveniente de los impuestos debe regresar de forma directa a la ciudadanía a través de servicios públicos eficientes y no quedarse en las estructuras operativas del Estado.
Cambios en la Revocación de Mandato: Mayor participación ciudadana
Otro punto clave mencionado por Sheinbaum dentro de la reforma es la modificación de los tiempos para la Revocación de Mandato. La propuesta busca dotar de mayor flexibilidad y eficiencia a este ejercicio democrático:
- Ajuste de tiempos: Se plantea que la consulta pueda realizarse en el tercer año de gobierno (mitad del sexenio), en lugar de esperar obligatoriamente al cuarto año.
- Elecciones concurrentes: Se busca que este ejercicio coincida con las votaciones donde se eligen diputados, gobernadores y presidentes municipales, lo que reduciría los costos de organización y fomentaría una mayor participación en las urnas.
Un compromiso con la transparencia y el gasto público
Finalmente, la presidenta reiteró que el Plan B no busca debilitar las instituciones, sino hacerlas más justas y acordes a la realidad económica del país. Al disminuir lo que recibe un servidor público de alto nivel, el recurso se libera para programas sociales y desarrollo urbano. “Ese es el objetivo principal: disminuir privilegios para dedicar ese recurso a la gente”, concluyó.

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