La cristiandad ha dado inicio a los días más sagrados del calendario litúrgico. Este jueves, el Papa León XIV encabezó la Misa de la Cena del Señor en la Archibasílica de San Juan de Letrán, la catedral de Roma, marcando así el comienzo del primer Triduo Pascual de su pontificado. En un gesto cargado de simbolismo institucional y eclesiástico, el Pontífice realizó el tradicional lavatorio de pies, centrando su atención en el ministerio sacerdotal.
A diferencia de su predecesor, el Papa Francisco —quien solía trasladar esta celebración a cárceles, centros de refugiados o residencias de ancianos para lavar los pies a hombres y mujeres de diversas condiciones—, León XIV optó por una liturgia más solemne dentro de los muros de la basílica lateralense, enfocada en la figura del presbítero como servidor de la comunidad.

Ubicación y solemnidad en la Basílica de San Juan de Letrán
La celebración tuvo lugar en un ambiente de profunda recogimiento. El Papa estuvo acompañado en el altar por figuras clave de la Curia Romana, entre ellos el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado Vaticano, y el Cardenal Leonardo Sandri, Prefecto Emérito del Dicasterio para las Iglesias Orientales.
El momento culminante de la tarde fue el lavatorio. Los elegidos para representar a los apóstoles fueron doce sacerdotes, de los cuales once poseen un vínculo especial con el actual Pontífice: fueron ordenados presbíteros por él mismo el pasado 31 de mayo de 2025. Este detalle subraya la intención de León XIV de fortalecer el vínculo entre el Obispo de Roma y el clero joven, recordándoles la esencia de su vocación.

Homilía: “Desmontar los criterios mundanos”
Tras la lectura del Evangelio, el Santo Padre pronunció una homilía centrada en la humildad divina. Afirmó que, al tomar la palangana y el delantal, Jesús no solo dio una lección de ética, sino que reveló la verdadera “forma de vida” de Dios.
“Lo que el Señor nos muestra es mucho más que un modelo moral. Es un signo ejemplar del Verbo hecho carne. Al asumir la condición de siervo, el Hijo revela la gloria del Padre, desmontando los criterios mundanos que ensucian nuestra conciencia”, expresó el Pontífice.
León XIV hizo eco de las palabras de Benedicto XVI en 2008, advirtiendo sobre la tentación constante del ser humano de buscar un “Dios de éxito” que sea útil como el dinero o el poder. Explicó que la verdadera omnipotencia de Dios se manifiesta en el servicio gratuito: “El Señor se arrodilla para lavar al hombre por amor a él, y ese don nos transforma”.

Significado teológico: Eucaristía y Orden Sagrado
El Papa profundizó en la conexión intrínseca entre los dos sacramentos instituidos el Jueves Santo: la Eucaristía y el Orden Sagrado. Para León XIV, este vínculo representa la “entrega perfecta” de Cristo como Sumo Sacerdote.

En sus palabras, el gesto de lavar los pies no solo purifica la imagen que tenemos de Dios (limpiándola de idolatrías de poder), sino que también purifica nuestra propia imagen del hombre. Criticó la visión humana que percibe la grandeza en el dominio o en el ser temido, contraponiéndola al ejemplo de Cristo de entrega absoluta.
Horarios y Procesión al Monumento
Al finalizar la Eucaristía, se llevó a cabo la solemne procesión con el Santísimo Sacramento. El Papa León XIV, acompañado por el séquito cardenalicio, trasladó la Eucaristía a la Capilla de la Reposición (comúnmente conocida como el “Monumento”) dentro de la misma basílica.
El Papa hizo un llamado a todos los fieles y parroquias del mundo para que la adoración de esta noche sea un momento de contemplación profunda. Instó a la Iglesia a “arrodillarse como Él lo hizo” y pidió oraciones para que los cristianos tengan la fuerza de imitar este amor en el servicio diario a los más necesitados. Con este acto, la Iglesia entra en el silencio del Viernes Santo, esperando la Pasión del Señor.
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