El mercado energético global ha entrado en una fase de alta volatilidad este lunes 9 de marzo de 2026. Por primera vez desde 2022, el precio del petróleo ha superado la barrera psicológica de los 100 dólares por barril, impulsado por la intensificación del conflicto bélico que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel. Esta escalada no solo amenaza la estabilidad en Medio Oriente, sino que ha comenzado a generar ondas de choque en las principales bolsas de valores y en las proyecciones económicas de países importadores y exportadores de crudo.
La principal preocupación radica en la operatividad del Estrecho de Ormuz, un punto neurálgico por donde transita aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo. El cierre parcial de esta vía, derivado de las acciones militares y las amenazas de represalias, ha provocado que el suministro global se vea comprometido, disparando las cotizaciones del crudo en cuestión de horas.
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Cotizaciones actuales: WTI y Brent al alza
Durante las primeras operaciones de este lunes, las referencias internacionales han mostrado incrementos de doble dígito. El West Texas Intermediate (WTI), referencia para el mercado estadounidense y mexicano, cotiza por encima de los 103 dólares, tras haber alcanzado picos de hasta 115 dólares durante el fin de semana. Por su parte, el Brent del Mar del Norte se sitúa en niveles cercanos a los 107 dólares, reflejando la ansiedad de los inversores ante una posible interrupción prolongada.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se pronunció sobre este fenómeno calificando el alza como un “pequeño precio a pagar” a cambio de la seguridad regional, aunque advirtió que su administración vigila de cerca los efectos en los precios domésticos de la energía. Mientras tanto, en Irán, las autoridades han sugerido que el precio podría escalar hasta los 200 dólares si la infraestructura energética del país continúa bajo ataque.

Impacto en México: ¿Se viene un gasolinazo?
Para México, este escenario presenta un doble filo. Por un lado, la mezcla mexicana de exportación se verá beneficiada por precios más altos, lo que podría traducirse en ingresos excedentes para la Hacienda pública. Sin embargo, el costo de importar combustibles terminados también se encarecerá drásticamente.
A pesar del panorama internacional, por ahora no se ha dado un “gasolinazo” inmediato. Esto se debe a que el Gobierno Federal cuenta con mecanismos fiscales, como el subsidio al IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios), para amortiguar las fluctuaciones internacionales y evitar que el precio de la gasolina Magna supere los 24 pesos por litro. No obstante, analistas advierten que una estancia prolongada del crudo por encima de los 100 dólares pondrá a prueba la capacidad de recaudación del país, ya que se “sacrificarían” impuestos para mantener estable el precio al público.

Consecuencias económicas y logística global
Más allá del combustible, el repunte del petróleo impactará directamente en los costos logísticos a nivel mundial. Se prevé que el transporte de carga, los boletos de avión y la producción de fertilizantes experimenten ajustes de hasta un 10% en las próximas semanas. En México, esto podría presionar la inflación en productos de la canasta básica, ya que gran parte de la distribución nacional depende del diésel.
Las próximas 48 horas serán críticas para determinar si la diplomacia internacional logra abrir corredores seguros en el Golfo Pérsico o si el mundo debe prepararse para una era de energía costosa en medio de una nueva crisis geopolítica.
