Balones rodando, familias completas en ropa deportiva y miles de personas siguiendo los mismos movimientos al mismo tiempo: así se vivió este domingo en el Zócalo capitalino, donde la Ciudad de México consiguió un nuevo récord mundial con la clase de futbol más grande del mundo.
El corazón de la ciudad se convirtió por unos minutos en una gigantesca cancha improvisada donde 9 mil 500 asistentes participaron en una rutina colectiva que combinó ejercicios, control de balón y movimientos básicos del futbol.
La actividad permitió que la capital mexicana obtuviera el reconocimiento de Guinness World Records al superar ampliamente la marca anterior, que pertenecía a Estados Unidos con poco más de mil participantes.

El Zócalo se convirtió en una cancha gigante
Desde temprano, cientos de personas comenzaron a llegar al Zócalo de la Ciudad de México con balones, playeras deportivas y ganas de formar parte de un evento poco común en el centro histórico.

La dinámica consistió en una sesión de alrededor de 35 minutos dividida en siete bloques de ejercicios. Instructores guiaron a los participantes con rutinas que incluyeron desplazamientos, conducción de balón y ejercicios básicos del futbol.
En medio del ambiente festivo, el objetivo era claro: sumar la mayor cantidad de participantes posibles para romper el récord mundial.
Un evento rumbo al Mundial 2026
La actividad también formó parte de los eventos que buscan promover el deporte y preparar el ambiente rumbo a la Copa del Mundo que organizarán México, Estados Unidos y Canadá en 2026.

El evento fue encabezado por la jefa de Gobierno capitalina, Clara Brugada, quien destacó la importancia de fomentar la actividad física y recuperar los espacios públicos para el deporte.
Futbol, convivencia y celebración en el corazón de la ciudad
Más allá del récord, el ambiente fue de convivencia y celebración. Niños, jóvenes y adultos participaron en la clase colectiva mientras turistas y visitantes observaban cómo el Zócalo se transformaba por un momento en un enorme campo de entrenamiento.
Con el silbatazo final y la confirmación del récord, la capital sumó un nuevo logro simbólico en la antesala del Mundial 2026, demostrando que el futbol, más que un espectáculo, también puede ser una forma de reunir a miles de personas en un mismo espacio.
