La mañana de este viernes 17 de julio, Chiapas registró dos terremotos de gran magnitud, de 7.9 y 6.9, seguidos de al menos 12 sismos de menor magnitud.
El registro de estos sismos tiene una explicación científica que es recurrente en la región: los enjambres sísmicos. La explicación corta de porqué suceden en esta región es la tectónica de placas. El estado de Chiapas se localiza en una de las regiones geológicamente más complejas y activas del planeta.

¿Qué es el enjambre de sismos?
En la sismología tradicional, un terremoto fuerte suele seguir un patrón claro: un evento principal de gran magnitud seguido de una serie de movimientos menores que van decreciendo en intensidad con el tiempo, mejor conocidas como réplicas.

Justamente, contrario a esto, el enjambre de sismos rompe con este parámetro; es decir que se define como la ocurrencia de una gran cantidad de eventos sísmicos dentro de un área geográfica delimitada y en un periodo relativamente corto, sin que exista un único sismo principal, que domine al resto por su magnitud.
El fenómeno puede durar días, semanas e incluso meses antes de disiparse.

Efectos que puede provocar un enjambre de sismos
Aunque podría pensarse que un enjambre de sismos podría ocasionar sismos de mayor magnitud, es al contrario. La gran mayoría de ellos terminan liberando tensión de manera gradual a través de eventos menores y medianos, extinguiéndose sin mayores consecuencias estructurales.

En algunos casos específicos, un enjambre de sismos puede actuar como eventos “premonitores”, debilitando la fricción de una falla mayor antes de que se suscite un terremoto de gran escala.
Debido a que la ciencia actual no puede predecir los sismos, la prevención y el monitoreo en tiempo real siguen siendo las mejores herramientas de protección civil.
