Decenas de sinaloenses salieron a las calles de Culiacán, en Sinaloa, para marchar y exigir paz y seguridad en el estado.
Esto a dos años del inicio de la disputa entre las facciones de Los Chapitos y Los Mayos del Cártel de Sinaloa que ha provocado más de 3 mil asesinatos y aproximadamente 6 mil desapariciones.
La marcha fue encabezada por los dirigentes y diputados del PAN y PRI como Paola Gárate, Mario Zamora, Pio Esquer, y dirigentes empresariales como Martha Elena Reyes Zazueta, Miguel Taniyama, Erika Félix, entre otros.
Realizan marcha y rezan por paz en Culiacán
Los ciudadanos vestidos de blanco acudieron a la misa que se realizó frente al templo católico de la Virgen de Guadalupe, conocido como La Lomita, a mitad de la avenida Álvaro Obregón, que divide a la ciudad entre el oriente y poniente.
El obispo de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñonez, sugirió a las parroquias de la ciudad que suspendieran las misas matutinas para que los ciudadanos pudieran acudir a la manifestación, “porque Culiacán no se puede acostumbras al dolor, ni a permitir que el miedo nos robe la esperanza”.
Previo a oficializar su misa, el obispo cuestionó la respuesta de las autoridades frente a la violencia que aqueja a Sinaloa y sostuvo que las acciones gubernamentales han sido “débiles” a dos años de que estalló la guerra del cártel.
Además como parte de la manifestación, al frente de la catedral, se realizó una manifestación en la que se rompieron piñatas con la efigie de la gobernadora Graciela Dominguez y jóvenes golpearon con palo la piñata durante la manifestación.

La inseguridad cambió la vida en Culiacán
La presidenta de Coparmex en Sinaloa, Martha Elena Reyes Zazueta, describió cómo la inseguridad transformó los hábitos cotidianos de la población.
Hoy avisamos cuando llegamos, preguntamos por dónde vienen nuestros hijos y nos preocupamos si alguien tarda”, relató.
Esa vigilancia constante, explicó, se instaló como una forma de vida que antes no existía: “Hemos aprendido a vivir con una angustia que antes no se formaba y eso duele”. Al mismo tiempo, advirtió sobre el riesgo de que la violencia se vuelva parte del paisaje cotidiano.
Le preocupa, dijo:
… que nos terminemos acostumbrando, que algún día una desaparición, una muerte, una balacera o una familia rota ya no nos conmueva”.
Luego de dos años, los hechos violentos continúan en el estado, enfocándose recientemente en Mazatlán. Poco antes de la marcha, en solo 24 horas, fueron asesinadas 10 personas, siendo la zona turística la que la mayor cantidad de homicidios registró.