La política y el deporte han vuelto a colisionar tras la propuesta de la administración de Donald Trump para que la selección de Italia ocupe el lugar de Irán en el próximo Mundial de Futbol 2026. A pesar del entusiasmo de ciertos sectores cercanos a la Casa Blanca, tanto la FIFA como el gobierno italiano han manifestado un rechazo contundente, calificando la idea de inviable y carente de ética deportiva.
El impulsor de esta iniciativa es Paolo Zampolli, enviado del presidente estadounidense, quien formalizó la sugerencia ante la federación internacional. Sin embargo, el planteamiento ha chocado frontalmente con el reglamento de la FIFA y el orgullo de una Italia que aún procesa el dolor de quedar fuera de la cita mundialista por tercera vez consecutiva tras caer en la repesca ante Bosnia-Herzegovina.

La inviabilidad técnica según los reglamentos de la FIFA
Fuentes del máximo organismo del futbol mundial consultadas indicaron que la propuesta impulsada por el entorno de Trump carece de sustento legal. De acuerdo con la normativa vigente, si una selección como Irán fuera descalificada o se retirara —un escenario que hoy parece remoto—, su sustituto debería pertenecer a la misma confederación. En este contexto, el lugar correspondería a los Emiratos Árabes Unidos, equipo que resultó eliminado por Irak en las fases clasificatorias asiáticas.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ya ha expresado su deseo de que el torneo, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá entre el 11 de junio y el 19 de julio, transcurra con normalidad. Actualmente, Irán integra el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, con sedes programadas en Los Ángeles y Seattle, aunque persisten rumores sobre un posible traslado de sus encuentros a territorio mexicano por motivos de seguridad.
Dignidad deportiva: La respuesta oficial de Italia
En el país transalpino, la noticia no fue recibida como una oportunidad, sino como una ofensa a la meritocracia. El ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, fue tajante al señalar que la idea de entrar al Mundial por invitación le resultaba vergonzosa, subrayando que preferiría mantener la dignidad tras la derrota. Por su parte, el ministro de Deportes, Andrea Abodi, reforzó esta postura al declarar que las clasificaciones se ganan exclusivamente en el campo de juego y que la propuesta no es apropiada ni posible.
Esta no es la primera vez que Zampolli intenta esta maniobra; ya en 2022 solicitó algo similar para Qatar sin éxito. Según informes del Financial Times, esta nueva insistencia buscaría suavizar las tensiones diplomáticas entre Washington y Roma, exacerbadas por roces entre Trump y la primera ministra Giorgia Meloni. No obstante, el consenso general es que el derecho a participar en la Copa del Mundo no es una moneda de cambio diplomática, sino un logro deportivo que Italia, esta vez, no pudo alcanzar.

