La política sinaloense contemporánea no puede entenderse sin la presencia de Imelda Castro Castro. Desde las movilizaciones sociales de finales del siglo pasado hasta los escaños del Senado de la República, la legisladora se ha posicionado como uno de los perfiles de la izquierda más experimentados de Sinaloa y una figura relevante en la consolidación territorial del partido Morena en el norte del país.
Raíces, formación académica y ámbito personal
Originaria de la comunidad rural de Agua Caliente de Cebada, en el municipio sinaloense de Sinaloa de Leyva, Castro Castro, posteriormente se trasladó a Culiacán para ingresar a las aulas de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), institución donde concluyó la Licenciatura en Ciencia Política y Administración Pública, completando más tarde una Maestría en la misma disciplina.
"Yo vengo de un origen muy pobre, de la zona serrana (...) ahí no había nada que hacer, se nacía pero no se podía comer, para sobrevivir y salir adelante, mi madre obligó a mi padre a bajarse a buscar -en Estados Unidos- trabajaron en los campos agrícolas, como jornaleros", externó la senadora con licencia al programa "Mujeres en Diálogos por la verdad" sobre sus orígenes.

En su faceta académica y comunicativa, ejerció la docencia universitaria dentro de su propia casa de estudios e incursionó activamente en el periodismo de opinión, por años redactó columnas de análisis en medios impresos como el semanario Ríodoce, abordando temas sobre democracia, finanzas públicas regionales y movimientos cívicos.
Recorrido legislativo y la función pública
La vida pública de Castro se extiende por más de treinta años. Sus primeras intervenciones de alcance nacional se registraron en los años noventa como dirigente en la organización El Barzón, encabezando la defensa de productores agrícolas y familias afectadas por la crisis crediticia.
Durante casi tres décadas militó en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), fuerza de la cual fue presidenta del Comité Ejecutivo Estatal en Sinaloa, bajo esas siglas ocupó en dos ocasiones un escaño en el Congreso del Estado de Sinaloa (2001-2004 y 2013-2016). En el ámbito gubernamental, fungió como Directora de Agroindustria en la Secretaría de Desarrollo Económico del gobierno sinaloense entre 2011 y 2013.
En 2017 cerró su etapa perredista para incorporarse formalmente a Morena, lo que le permitió llegar al Senado de la República en 2018 representando a Sinaloa, encargo en el que obtuvo la reelección para el periodo legislativo de 2024 a 2030. En la Cámara Alta ha asumido responsabilidades operativas de relevancia, destacando la vicepresidencia de la Mesa Directiva y la titularidad de la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional.


Tensiones políticas y episodios de debate público
A lo largo de su recorrido, la senadora ha tenido que hacer frente a diversas discusiones mediáticas y políticas. Su migración desde el perredismo histórico hacia el proyecto de la Cuarta Transformación generó duros señalamientos por parte de la oposición local, que calificó el movimiento como un giro táctico para garantizar permanencia institucional.
De igual forma, en el ámbito estatal ha protagonizado episodios de marcada diferencia con liderazgos de su propio movimiento político. Frente a investigaciones judiciales y escándalos que han salpicado a compañeros de partido o mandos del ejecutivo estatal, como ocurrió recientemente con el exgobernador Rubén Rocha Moya con quien mantuvo distancia desde antes del escándalo.
Castro ha sostenido abiertamente que los servidores públicos involucrados en señalamientos graves deben separarse de sus cargos para encarar los procesos sin el cobijo del fuero constitucional. Su postura frontal le ha generado suspicacias dentro de los sectores más ortodoxos de su bancada, pero al mismo tiempo le ha servido para proyectar una imagen de independencia de criterio frente a las coyunturas de poder en su entidad natal.

