El Instituto Nacional Electoral (INE) ha registrado una rápida serie de modificaciones en su imagen institucional en el marco del proceso electoral de 2027, luego de que se aprobó sustituir su imagen visual basada en tonos lila y violeta adoptada dos semanas atrás en sustitución del color ‘rosa cívico’ para implementar una nueva identidad visual orientada a los tonos grises.
Dicha determinación, fue aprobada por la Junta General Ejecutiva del organismo con el objetivo de proyectar un perfil gráfico neutral ante la ciudadanía y los actores políticos.
Ajuste estratégico tras la polémica por el lila
El antecedente inmediato del cambio ocurrió a principios del mes de septiembre, cuando el organismo electoral formalizó la sustitución del histórico rosa para incorporar una gama centrada en el lila. Sin embargo, la adopción de esa tonalidad provocó cuestionamientos en la opinión pública y en redes sociales, donde se señalaron similitudes cromáticas con la imagen institucional utilizada por administraciones locales, como la del Gobierno de la Ciudad de México, y con la identidad visual de algunas fuerzas políticas.

Ante las críticas sobre una posible pérdida de diferenciación visual, la autoridad administrativa electoral optó por desechar el lila para posicionar el gris como la tonalidad principal de la comunicación institucional, acompañado de colores neutros secundarios como el blanco, el negro y el beige, dejando sin efectos el manual de identidad previo.

Argumentos de imparcialidad
De acuerdo con los acuerdos de la Junta General Ejecutiva y los señalamientos de la Coordinación Nacional de Comunicación Social, la elección del color gris responde directamente a la necesidad de reforzar los principios de imparcialidad, objetividad y neutralidad que rigen las funciones del organismo. La meta declarada por las autoridades es unificar los criterios de difusión y garantizar una línea gráfica coherente que evite cualquier tipo de asociación partidista.
El nuevo criterio de identidad resulta obligatorio para todas las áreas centrales institucionales, así como para la estructura descentralizada y las juntas locales y distritales repartidas en el país.

Observaciones y viabilidad presupuestal
Pese a la aprobación unánime de la medida, el proceso generó observaciones por parte del Órgano Interno de Control (OIC) del INE. Durante la sesión extraordinaria, el titular de la contraloría interna expuso inquietudes respecto a la inmediatez de la convocatoria -que comienza a partir de este viernes 25 de septiembre-, y la falta de un estudio detallado sobre el impacto financiero que provocará la sustitución de materiales.
Entre los señalamientos del OIC destacan inconsistencias técnicas en los códigos cromáticos del proyecto, diferencias tipográficas y la falta de estimaciones precisas sobre el costo que representará actualizar la cartelería y papelería institucional. La representación de la contraloría enfatizó la importancia de atender los criterios de eficiencia y austeridad presupuestal, sugiriendo una aplicación gradual del cambio para aprovechar la vida útil de los insumos existentes antes de realizar reemplazos de carácter puramente estético.
