A unas horas de que se dispute la gran final del Mundial 2026, el máximo rector del balompié, Gianni Infantino y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunieron para hacer un balance oficial sobre el impacto del campeonato.
Durante una recepción celebrada en la icónica Torre Trump ubicada en Manhattan, en el centro de Nueva York, ambas figuras calificaron el desarrollo de la justa deportiva como un triunfo absoluto, resaltando la capacidad del evento para unificar a diversas culturas del planeta.
“Sueño americano” hecho realidad
El líder del balompié internacional se mostró sumamente entusiasmado al evaluar los resultados comerciales y de asistencia del torneo. De pie junto al emblemático galardón dorado que se entregará este domingo y que será disputados por las selecciones de Argentina y España, aseveró que las metas planteadas para la edición más grande de la historia se superaron con creces, apuntando que el certamen cumplió con creces la misión de conectar a millones de fanáticos de todos los continentes.

En su discurso, el dirigente deportivo no escatimó en cumplidos hacia la gestión del mandatario estadounidense, enfatizando que el rotundo impacto del Mundial no habría alcanzado tales dimensiones sin su respaldo directo, cuyo entusiasmo se reflejó en estadios llenos y niveles de audiencia televisiva sin precedentes en los más de cien cotejos disputados.
Futura sede exclusiva y sin vecinos
Por su parte, el mandatario de EU catalogó el evento como una de las mejores celebraciones en la historia del deporte mundial, afirmando que la pasión desatada trascendió las fronteras habituales de la disciplina.
Con su característico estilo, sugirió la posibilidad de albergar el certamen del 2038 de forma individual, sin México y Canadá.


Expectativa total ante la clausura en Nueva Jersey
La comparecencia concluyó con los mejores deseos del mandatario para Argentina y España, las selecciones que competirán por el cetro absoluto en el MetLife Stadium de East Rutherford.
Ambos dirigentes confirmaron que estarán presentes en la ceremonia final para entregar personalmente el galardón al nuevo monarca del futbol, cerrando así un ciclo que, según los organizadores, redefinió la escala de los espectáculos masivos a nivel global.
