El elevado costo que el Estado mexicano continúa pagando por la operación privada de hospitales volvió a generar debate público, luego de que Martí Batres, director general del ISSSTE, informó que la institución busca concluir la compra del Hospital de Tláhuac, el único que permanece bajo un esquema de asociación público-privada, a diferencia de otros tres que ya fueron nacionalizados.
Durante una explicación detallada, Batres señaló que estos contratos heredados de administraciones anteriores representan una carga financiera significativa para el sistema de salud, al implicar pagos que superan ampliamente el valor real de las obras.
Martí Batres explica el origen de las Asociaciones Público-Privadas
Martí Batres recordó que, en el sexenio antepasado, el ISSSTE firmó cuatro contratos de Asociaciones Público-Privadas (APP) para la construcción y operación de hospitales. Los proyectos se ubicaron en Tepic, Nayarit; Villahermosa, Tabasco; una zona cercana a Mérida, Yucatán; y en Tláhuac, Ciudad de México.
Estos convenios establecieron que las empresas privadas administrarían los hospitales durante un periodo de hasta 23 años, a cambio de pagos mensuales por parte de la institución pública.
Con el tiempo, explicó Batres, el esquema evidenció ser financieramente desventajoso, además de limitar la capacidad del Estado para gestionar directamente servicios médicos estratégicos.

Nacionalización mediante compra, no expropiación
El titular del ISSSTE precisó que la nacionalización de estos hospitales no implicó expropiación. Subrayó que se trató de una compra anticipada contemplada dentro de los propios contratos firmados con las empresas privadas.

Este mecanismo permite a la institución adquirir las instalaciones antes de que finalice el plazo contractual, evitando pagos prolongados que, de mantenerse, elevarían el costo total hasta casi diez veces el valor original de construcción.
Batres indicó que, desde el punto de vista financiero, resulta más conveniente liquidar la obra que continuar pagando durante más de dos décadas.
Tres hospitales ya operan bajo control público
Los hospitales de Tepic, Villahermosa y Mérida fueron adquiridos durante 2024. El proceso inició en abril de ese año y quedó formalmente concluido hacia finales del mismo.
Martí Batres explicó que, cuando asumió la dirección del ISSSTE, el procedimiento ya estaba en marcha, por lo que su administración se encargó de concretar la transición y recibir los hospitales.
Aseguró que el cambio del esquema privado al público se realizó sin sobresaltos y que los centros médicos operan con normalidad bajo administración estatal.


Resistencia de la empresa en el Hospital de Tláhuac
El caso pendiente es el del Hospital de Tláhuac, administrado por la empresa española SACIR. Batres señaló que esta firma se ha resistido a integrarse al mismo proceso de compra acordado desde 2024.
Indicó que se han sostenido múltiples reuniones con la empresa para lograr la adquisición del hospital, la cual cuenta ya con recursos aprobados por la Junta Directiva del ISSSTE.
Sin embargo, mientras no se concrete la compra, el instituto continúa operando bajo un esquema que no resulta conveniente para las finanzas públicas.
Un gasto millonario que busca evitar el ISSSTE
De acuerdo con Martí Batres, el ISSSTE eroga actualmente alrededor de 137 millones de pesos mensuales por la operación del Hospital de Tláhuac. Si el contrato se mantiene durante los 23 años previstos, el pago total superaría los 37 mil millones de pesos.
El funcionario subrayó que con esa cantidad sería posible construir hasta diez hospitales regionales nuevos, lo que refuerza la urgencia de concluir la compra.
Finalmente, Batres reiteró que la prioridad es garantizar un sistema de salud público sostenible, eficiente y con control directo del Estado sobre su infraestructura hospitalaria.
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