México inició oficialmente el proceso para reducir la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas, luego de que se publicara en el Diario Oficial de la Federación el decreto que reforma el artículo 123 de la Constitución.
Con esta modificación, el nuevo límite de horas de trabajo quedó establecido en la Carta Magna, aunque su aplicación será gradual.
¿Cuándo entrará en vigor la jornada de 40 horas?
Aunque la reforma constitucional ya fue promulgada, la reducción no será inmediata.
El 2026 funcionará como año de preparación para empresas y trabajadores. A partir del 1 de enero de 2027 comenzará la disminución progresiva de horas laborales: cada año se reducirán dos horas hasta llegar al nuevo tope de 40 horas semanales en 2030.

El calendario previsto es el siguiente:
- 2026: 48 horas
- 2027: 46 horas
- 2028: 44 horas
- 2029: 42 horas
- 2030: 40 horas
¿Me pueden bajar el sueldo?
No. La reforma establece expresamente que la reducción de la jornada no podrá implicar disminución de salarios, sueldos ni prestaciones.
Esto significa que los trabajadores deberán recibir el mismo pago por una menor cantidad de horas laboradas conforme avance la transición.
También se incorporó en la Constitución la prohibición de que personas menores de 18 años realicen horas extra.


¿Qué cambios faltan?
Tras la publicación del decreto, el Congreso de la Unión tiene un plazo de 90 días para modificar la Ley Federal del Trabajo y detallar cómo se aplicará la transición.
En esa legislación secundaria se definirán aspectos como el nuevo régimen de horas extraordinarias y posibles mecanismos de control de horarios.
¿Por qué es importante esta reforma?
Actualmente, México mantiene una de las jornadas laborales más largas entre las economías relevantes de América Latina.
Con la reducción a 40 horas, el país se alineará con estándares internacionales que buscan mejorar el equilibrio entre vida personal y trabajo, disminuir riesgos asociados al exceso de jornada y, en teoría, elevar la productividad por hora trabajada.
Para millones de empleados formales, el cambio implicará más tiempo de descanso sin afectar ingresos, aunque su implementación dependerá de cómo se ajusten las reglas en la Ley Federal del Trabajo y de la capacidad de adaptación de las empresas.
