Un juez federal ha fallado a favor de los propietarios de palcos del Estadio Banorte. La sentencia dicta medidas precautorias que obligan a respetar los derechos históricos de los afiliados a la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas, contraviniendo las estrictas normativas comerciales que la FIFA pretendía imponer durante el certamen internacional.
La disputa legal escaló tras los intentos de los organizadores por limitar el uso de estas áreas privadas. Sin embargo, la justicia federal ha determinado que los títulos de propiedad expedidos desde 1965, con una vigencia de 99 años, poseen validez jurídica superior sobre los reglamentos temporales del torneo. Bajo esta protección, se ordena que los propietarios mantengan su derecho de acceso al estacionamiento y al inmueble sin restricciones adicionales.

Orden judicial permite ingreso de alimentos y libre comercialización
Uno de los puntos más polémicos resueltos por el magistrado es la autorización para que los titulares introduzcan suministros de consumo propio. Roberto Ruano, representante de la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas, fue enfático al explicar los alcances de la resolución frente a las instalaciones del estadio. “Es una orden judicial, no sujeta a interpretación ni a que el estadio quiera o no cumplirla”, declaró Ruano. Según el representante, esta medida también anula la obligación de adquirir los costosos paquetes de ‘hospitality’ promovidos por el organismo rector del fútbol.
El fallo protege la facultad de los dueños para negociar sus espacios. “La medida establece claramente que palcos y plateas pueden ser vendidas, rentadas o traspasadas. Y, por último, están obligando a FIFA a que nos otorguen nuestros accesos, tal y como está establecidos en el título de propiedad”, aseguró el líder de la asociación.
El conflicto entre Grupo Ollamani y los lineamientos de la FIFA
La demanda, cuyo expediente fue consultado por la cadena ESPN, señala directamente a la razón social Fútbol del Distrito Federal, a la empresa Ollamani —que cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores— y a la propia FIFA. Balfré Morales, abogado defensor de los palcohabientes, confirmó que las notificaciones legales a todos los involucrados se realizarán en un plazo no mayor a 24 horas.
Este conflicto jurídico surge como respuesta a la postura de los administradores del Estadio Banorte, quienes mediante un boletín intentaron imponer la normativa de la FIFA sobre los contratos civiles de los propietarios. En dicho comunicado se advertía que resultaban aplicables “de manera preferente y obligatoria los lineamientos, términos y condiciones establecidos por la FIFA”, los cuales prohíben explícitamente la transferencia o comercialización de boletos y derechos de acceso por medios no autorizados.

A pesar de que Grupo Ollamani reportó un pago cercano a los mil millones de pesos a la FIFA para asegurar que se respetaran los títulos de propiedad, las restricciones operativas impuestas inicialmente detonaron este litigio que hoy redefine las reglas del juego a menos de un mes de que ruede el balón.
