Asistir al Estadio Azteca para presenciar el esperado enfrentamiento entre Cruz Azul y América se ha convertido en una inversión considerable para los aficionados. En esta ocasión, la noticia no gira únicamente en torno a lo que sucederá en la cancha, sino al desorbitado costo del estacionamiento. Se ha dado a conocer que el precio por cajón para este encuentro alcanzará la cifra de mil 139 pesos, una tarifa que ha generado una ola de críticas y descontento entre los aficionados que planean asistir al “Coloso de Santa Úrsula”.
Factores que impulsan el incremento de precios en el Coloso
Este aumento no es un hecho aislado, responde a una serie de factores logísticos y estratégicos. La alta demanda generada por un partido de tal magnitud permite a los administradores del recinto ajustar los precios bajo la ley de oferta y demanda. Sin embargo, para muchos seguidores, esta cifra resulta excesiva y abusiva; ya que incluso supera el costo de algunos boletos de entrada general. Las quejas en redes sociales no se han hecho esperar. Los aficionados al futbol señalan que este tipo de medidas alejan a las familias de los eventos deportivos.
Además, el Estadio Banorte se encuentra en un proceso de preparación y adecuaciones de cara a los próximos compromisos internacionales, lo que ha reducido en ciertas áreas la disponibilidad de espacios. Esta escasez, sumada a los operativos de seguridad que requieren despliegues especiales en los accesos, ha sido utilizada como justificación para elevar las tarifas.
Recomendaciones y alternativas para la afición capitalina
Ante este panorama, las autoridades de movilidad y los propios clubes han sugerido a los asistentes buscar métodos de transporte alternativos. El uso del Tren Ligero y de aplicaciones de transporte privado se presentan como opciones, aunque estas últimas también suelen aplicar tarifas dinámicas extremadamente altas al finalizar el partido. Otra opción es buscar estacionamientos periféricos en las colonias aledañas como Santa Úrsula o Huipulco, aunque estos no siempre cuentan con la seguridad necesaria y también han incrementado sus precios aprovechando la coyuntura del “Clásico Joven“.
El fenómeno de la “gentrificación del entretenimiento” deportivo parece haber llegado a su punto máximo con estos precios. La experiencia de ir al fútbol ya no se limita al costo del ticket; suma alimentos, bebidas y, ahora, un estacionamiento de precio premium. La Profeco y otras instancias de protección al consumidor han sido llamadas por los usuarios en redes para revisar si existe una regulación para estos cobros o si el recinto tiene libertad total para fijar precios de forma arbitraria en eventos de alta convocatoria.
