Lo que inició como un fuerte rumor en el entorno futbolístico se ha transformado en una realidad: Miguel Herrera es oficialmente el nuevo director técnico de los Potros de Hierro del Atlante. El carismático estratega mexicano ha sido el elegido por la directiva azulgrana para encabezar el ambicioso proyecto que marcará el retorno del club a la Liga MX, tras una larga ausencia en la máxima categoría.
El fin de una etapa y el inicio de otra
La noticia llega apenas 24 horas después de que el Atlante sufriera un duro revés en el Clausura de la Liga de Expansión. Tras quedar eliminados en los Cuartos de Final ante Tepatitlán por el criterio de posición en la tabla (tras un global de 2-2), la directiva decidió dar un golpe de timón inmediato.

E club anunció la destitución de Ricardo Carbajal, quien dejó el banquillo tras un solo torneo. Durante su gestión, Carbajal dirigió 18 encuentros, registrando un balance de siete victorias, cinco empates y seis derrotas. Con el ascenso a primera división en puerta —el primero desde su descenso en 2014—, el equipo buscó un perfil con mayor experiencia y jerarquía en el máximo circuito.
El “Piojo” y su tercer romance con los Potros
Para Miguel Herrera, esta contratación representa su tercera etapa al frente del “equipo de sus amores”. Su historia como estratega está íntimamente ligada a los colores azulgranas:
- Primera etapa (2002-2004): Tras ser asistente de Carlos Reinoso, tomó las riendas del equipo principal, dirigiéndolo en 96 partidos y alcanzando tres liguillas, incluyendo unas semifinales.
- Segunda etapa (2010-2011): Regresó para dirigir 36 encuentros, cerrando su ciclo tras el Apertura 2011 antes de dar el salto al Club América y, posteriormente, a la Selección Mexicana.
El desafío tras la experiencia internacional
Herrera llega al banquillo atlantista tras una pausa de seis meses. Su última experiencia profesional fue al mando de la Selección de Costa Rica, con la que buscó la clasificación a la Copa del Mundo; sin embargo, tras quedar fuera de la justa mundialista, fue cesado de su cargo.

Con la etiqueta de “hijo pródigo”, el “Piojo” asume el reto de consolidar al Atlante en su regreso a la Primera División. Su misión es clara: dotar al equipo de la competitividad necesaria para que esta nueva era sea recordada como una de las más exitosas en la historia de la institución.
