La Sagrada Familia inaugurará la torre de Jesucristo el próximo 10 de junio, en una fecha cargada de simbolismo: el centenario del fallecimiento de Antoni Gaudí. Con sus 172,5 metros de altura, la nueva estructura se convertirá en el punto culminante de la basílica y reforzará su posición como uno de los templos más emblemáticos del mundo.
El acto inaugural podría contar con la presencia del papa León XIV, aunque el Vaticano aún no ha emitido confirmación oficial. Desde la dirección del templo, no obstante, se muestran optimistas ante la posibilidad de que el pontífice bendiga la torre en una jornada histórica para la ciudad.
La torre que redefine el perfil de Barcelona
Ubicada en el corazón de Sagrada Familia, la torre de Jesucristo alcanzó recientemente su altura definitiva tras la colocación del brazo superior de la cruz. La pieza fue instalada con el apoyo de una grúa de gran tonelaje, en una maniobra que fue transmitida en directo a través de redes sociales por la Junta Constructora.
Desde octubre pasado, cuando superó los 162 metros, el templo se consolidó como la iglesia más alta del mundo, por encima de la torre principal de Ulmer Münster, en Alemania.

La cruz que corona la torre mide 17 metros de alto y 13,5 de ancho. Está recubierta con vidrio y cerámica blanca esmaltada, siguiendo la visión original de Gaudí, quien aspiraba a que el remate del templo irradiara luz y transmitiera una sensación cristalina.

Ingeniería contemporánea con esencia modernista
El diseño geométrico de doble giro empleado en la cruz replica el sistema estructural utilizado por Gaudí en las columnas interiores del templo. Cada uno de los brazos horizontales pesa alrededor de doce toneladas y fue fabricado en Alemania antes de su traslado a Barcelona en catorce grandes segmentos.
Las piezas fueron preensambladas en una plataforma ubicada a 54 metros sobre la nave central, desde donde fueron elevadas hasta la cúspide. El arquitecto director del proyecto, Jordi Faulí, calificó la ejecución como “un desafío técnico”, especialmente por la necesidad de construir una estructura ligera, accesible en su interior y resistente a las condiciones climáticas.
Además, en los extremos de los brazos horizontales se habilitarán ventanales que permitirán contemplar la ciudad desde una perspectiva inédita, reforzando el diálogo entre el templo y el entorno urbano.
Un siglo de legado y una obra en su recta final
La construcción de la basílica comenzó en 1882 y ha atravesado múltiples etapas, desde el impulso creativo de Gaudí hasta los actuales procesos de ingeniería digital. En los últimos quince años se han completado las torres de los evangelistas y la de la Virgen María, lo que ha transformado significativamente la silueta del edificio.
Tras la inauguración de la torre central, el siguiente gran objetivo será la fachada de la Gloria, concebida como la entrada principal del templo. La previsión es culminarla en aproximadamente una década, lo que permitiría cerrar definitivamente la obra más ambiciosa del modernismo catalán.
Impacto cultural y turístico
La culminación de la torre no solo representa un avance arquitectónico, sino también un acontecimiento cultural y turístico de gran escala. Cada año, millones de visitantes nacionales y extranjeros recorren el templo, convertido en símbolo indiscutible de Barcelona y referente mundial de la arquitectura religiosa.
Con la inauguración programada para junio, la Sagrada Familia reafirma su condición de proyecto vivo, donde tradición y tecnología convergen. Más de cien años después de la muerte de Gaudí, su visión continúa materializándose, elevándose literalmente sobre el horizonte de la ciudad.
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