La presentación de un nuevo personaje comercial en Sudamérica ha captado la atención del público internacional y generado intensos debates en plataformas digitales, luego de que la cadena peruana Boticas del Dr. Guali introdujo una botarga publicitaria de aspecto humano, maduro y amigable, ataviada con bata médica para representar sus establecimientos.
Sin embargo, la difusión de sus imágenes desencadenó comparaciones inmediatas con el emblemático Dr. Simi, la figura insignia de Farmacias Similares en México, un fenómeno sociocultural reconocido local y globalmente.
Por ello, la irrupción de una botarga con rasgos característicos tan parecidos, como el pelo cano, la complexión robusta y la indumentaria médica, motivó a múltiples internautas a cuestionar si la nueva propuesta constituye una mera coincidencia, una estrategia de inspiración o un caso de copia comercial.
¿Inspiración, competencia desleal o plagio?
Frente a la controversia en redes sociales, especialistas en propiedad intelectual señalan que determinar la existencia de un plagio requiere un análisis jurídico exhaustivo que va más allá de coincidencias estéticas. En materia de marcas, la divergencia en la denominación entre ambas empresas podría dificultar una acusación directa por infracción distintiva. No obstante, en el ámbito de los derechos de autor, las leyes contemplan un alcance internacional más amplio para resguardar la creación original de personajes.
Asimismo, factores como la notoriedad de la marca afectada y las posibles conductas de competencia desleal juegan un papel determinante. Dado que el Dr. Simi cuenta con un posicionamiento consolidado, cualquier controversia legal debería dirimirse en Perú, país donde opera la farmacéutica sudamericana.
Protección y propiedad industrial
El caso evidencia la trascendencia de blindar los activos intangibles corporativos. Farmacias Similares acumula más de 180 registros oficiales ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) para proteger la figura de su médico representativo, un resguardo iniciado desde finales del siglo pasado.
De comprobarse una vulneración a la propiedad intelectual, las repercusiones para la empresa infractora podrían abarcar desde la prohibición absoluta del uso de la botarga hasta multas administrativas y compensaciones económicas a la entidad afectada. Por el momento, el asunto permanece en el terreno del debate comercial y digital.
Hasta el momento, la empresa mexicana propiedad del Dr. Simi no ha emitido declaraciones al respecto.
