Una fuerte controversia social y política se desató en el estado de Zacatecas tras la filtración de un video que rápidamente se viralizó y que involucra directamente al presidente municipal de Villanueva, Rogelio González, popularmente conocido entre la población como “Chailito”, fue captado presuntamente ingiriendo bebidas embriagantes y escuchando música de banda tradicional dentro de las instalaciones de la Sala de Cabildo del Ayuntamiento, un espacio estrictamente reservado para las funciones públicas de los representantes locales.
La divulgación del contenido a través de de las redes sociales, encendió los cuestionamientos ciudadanos respecto al uso inadecuado del patrimonio y los recintos oficiales para festejos de carácter particular. En el clip de 30 segundos se puede observar al mandatario municipal compartiendo el espacio gubernamental con un par de hombres, lo que detonó de inmediato exigencias ciudadanas para que se esclarezca el suceso de manera formal.

Estrategia de desprestigio
Ante la rápida visualización del contenido y las severas críticas por parte de los habitantes, el edil de Villanueva rompió el silencio para fijar su posicionamiento respecto a los señalamientos en su contra. El edil minimizó el impacto de las grabaciones y aseguró de manera categórica que toda la situación forma parte de una “guerra sucia” orquestada por detractores políticos enfocados en manchar el desempeño de su administración.
Pese a admitir que la grabación ocurrió dentro del Palacio Municipal, negó rotundamente que la reunión tuviera como finalidad organizar un festejo privado o informal con cargo a la infraestructura del municipio. La explicación, sin embargo, no detuvo el flujo de críticas en redes sociales, donde diversos sectores de la comunidad zacatecana exigieron una revisión exhaustiva del comportamiento de sus servidores públicos en horarios e instalaciones laborales.
Defienden el uso de música alegando costumbres locales
Para justificar los hechos, el alcalde argumentó una singular justificación cultural. El funcionario puntualizó que la convivencia captada por las cámaras no correspondía a una fiesta improvisada, sino al cumplimiento de una tradición local largamente arraigada. Bajo su perspectiva, “no era fiesta, era tradición”, detallando que la presencia de música de tamborazo en la Sala de Cabildo obedece a costumbres heredadas de gobiernos de antaño en el municipio.

González enfatizó que, históricamente, las sesiones solemnes y los actos de carácter especial organizados por el gobierno de Villanueva suelen estar acompañados por estas manifestaciones musicales regionales como una muestra de identidad cultural colectiva. No obstante, las explicaciones sobre el presunto consumo de alcohol en el recinto no convencieron del todo a la opinión pública, que mantiene el debate abierto sobre las fronteras entre el folclor local y el respeto al orden institucional.
