Ante las temperaturas extremas que superan los 40 grados en gran parte de Europa, miles de ciudadanos en países como Francia buscan alternativas para enfriar sus hogares y una de las soluciones más llamativas consiste en pintar las ventanas de blanco para mitigar el impacto del calor en las viviendas.
Para lograrlo, se utiliza el blanc de Meudon, un polvo fino compuesto principalmente por carbonato de calcio que, al mezclarse con agua, crea una película protectora y temporal sobre los cristales. La popularidad de este método tradicional ha crecido de forma tan drástica durante la actual ola de calor que ya se reporta escasez del producto.
¿Por qué el blanc de Meudon ayuda a combatir el calor?
Aunque la práctica se ha popularizado en redes sociales como un remedio casero, su funcionamiento está respaldado por principios físicos ampliamente estudiados.
El blanc de Meudon está compuesto principalmente por carbonato de calcio (CaCO₃), un mineral blanco con una alta capacidad para reflejar la radiación solar.
Cuando se mezcla con agua y se aplica sobre el vidrio, forma una película blanquecina que permite el paso de parte de la luz natural, pero refleja una cantidad importante de la energía que normalmente atravesaría la ventana y elevaría la temperatura del interior.
De acuerdo con investigadores del Centro de Investigación de Tecnologías de Refrigeración de la Universidad de Purdue, el carbonato de calcio absorbe muy poca radiación del espectro solar.

Además de reflejar la luz visible, la responsable de que el material tenga su característico color blanco, también refleja gran parte de la radiación ultravioleta y del infrarrojo cercano, que transporta buena parte del calor proveniente del sol.
Esta capacidad convierte al carbonato de calcio en un material atractivo para el desarrollo de nuevas tecnologías de enfriamiento pasivo. De hecho, diversos equipos científicos lo utilizan como ingrediente en pinturas capaces de mantener edificios más frescos sin necesidad de consumir electricidad.

Una investigación de la Universidad de Purdue sobre una pintura ultrablanca desarrollada para enfriar superficies encontró que este tipo de recubrimientos puede reflejar hasta el 98.1 % de la radiación solar, muy por encima del aproximadamente 85 % que refleja una pintura blanca convencional.
Gracias a ello, la superficie puede mantenerse incluso por debajo de la temperatura ambiente mediante un fenómeno conocido como enfriamiento radiativo.
Este proceso consiste en que un material no solo refleja la luz solar, sino que también libera parte del calor acumulado hacia la atmósfera en forma de radiación infrarroja, reduciendo así la temperatura de la superficie sin utilizar energía eléctrica.

Aunque el blanc de Meudon no alcanza el desempeño de estas pinturas diseñadas en laboratorio, comparte el mismo principio físico: impedir que una parte importante de la radiación solar entre al inmueble.
Por ello, especialistas consideran que aplicarlo directamente sobre las ventanas puede ser especialmente efectivo, ya que el vidrio es uno de los principales puntos por donde el calor ingresa a las viviendas durante el verano.
Al tratarse de un recubrimiento temporal, otra de sus ventajas es que puede retirarse fácilmente con agua una vez que terminan las altas temperaturas, por lo que representa una alternativa económica frente a otras soluciones de enfriamiento.
¿El blanc de Meudon es lo mismo que la tiza?
No exactamente. Aunque ambos contienen principalmente carbonato de calcio, el blanc de Meudon es un polvo mineral extremadamente fino obtenido de depósitos de creta o caliza. Tradicionalmente se utiliza para fabricar pinturas, limpiar cristales, pulir metales y blanquear escaparates o invernaderos.
Su textura permite mezclarlo fácilmente con agua para formar una película blanca temporal sobre el vidrio, algo que no ocurre con una barra de tiza escolar común.
Europa enfrenta temperaturas récord por la ola de calor
Europa atraviesa una de las olas de calor más intensas registradas en los últimos años. De acuerdo con información difundida por EFE, varios países del continente han superado máximos históricos para estas fechas, mientras que Francia registró temperaturas superiores a los 40 grados en distintas regiones, obligando a las autoridades a emitir alertas por calor extremo y reforzar las recomendaciones para proteger a la población más vulnerable.
