Un Premio Oscar es el reconocimiento más alto al que puede aspirar quien dedica su vida al cine. Sin embargo, a pesar de su prestigio y del aura de exclusividad que rodea al galardón, su valor legal es sorprendentemente bajo: apenas un dólar.
Cada año, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas fabrica varias decenas de estatuillas para premiar a los ganadores de las distintas categorías durante la ceremonia. Como los nombres de los triunfadores se mantienen en secreto hasta el momento en que se abren los sobres en la gala, la organización produce más estatuillas de las necesarias para cubrir cualquier eventualidad.
Aquellas que no se entregan durante la ceremonia se resguardan en una bóveda especial de la Academia, donde permanecen almacenadas hasta futuras ediciones del evento.
De qué está hecha la estatuilla del Oscar
Aunque el Oscar luce como un objeto de gran lujo, en realidad no está fabricado completamente de oro. La estatuilla se produce con britannium, una aleación metálica compuesta principalmente por cobre, estaño y antimonio, similar al peltre.

Una vez moldeada, la figura recibe un recubrimiento de oro de 24 quilates que le da su característico brillo. Cada estatuilla mide aproximadamente 34 centímetros de altura y tiene un peso cercano a los 3.85 kilogramos.

El diseño original fue creado en 1929 por Cedric Gibbons, director de arte de Metro-Goldwyn-Mayer, mientras que la escultura fue realizada por el artista George Stanley. La figura representa a un caballero de pie sobre un carrete de película y sosteniendo una espada.
El símbolo no es casual. El carrete tiene cinco radios que representan las cinco ramas originales de la Academia: actores, directores, guionistas, productores y técnicos. Desde su creación, el diseño del Oscar ha permanecido prácticamente sin cambios.
¿Por qué el Oscar vale un dólar?
A pesar del valor simbólico y del prestigio asociado al galardón, su precio legal se fijó en apenas un dólar debido a una regla establecida por la Academia a mediados del siglo XX.
En 1950 la organización implementó una cláusula que impide a los ganadores vender o transferir su estatuilla libremente. Según esa norma, si el ganador o sus herederos desean desprenderse del premio, primero deben ofrecerlo a la Academia por el precio simbólico de un dólar.

Antes de recibir la estatuilla, todos los ganadores deben firmar un acuerdo en el que aceptan esta condición. Si alguien intenta vender el premio sin respetar esa cláusula, la Academia puede iniciar acciones legales para recuperar el galardón.
La restricción, sin embargo, no aplica a las estatuillas otorgadas antes de 1950. Debido a ello, algunos de esos premios antiguos han sido vendidos en subastas por sumas millonarias, lo que los convierte en objetos muy buscados por coleccionistas.
El origen del nombre “Oscar” tampoco es completamente claro. Una de las versiones más difundidas señala que Margaret Herrick, quien trabajaba como bibliotecaria de la Academia y posteriormente se convirtió en su directora ejecutiva, comentó en tono informal que la estatuilla le recordaba a su tío llamado Oscar.
El apodo comenzó a circular entre miembros de la industria y periodistas de espectáculos, hasta que en 1934 la Academia decidió adoptarlo oficialmente. Desde entonces, el nombre se convirtió en sinónimo del máximo reconocimiento del cine a nivel mundial.
