La reciente revelación de las nominaciones a los Premios Oscar 2026 ha dejado un sabor agridulce en la audiencia mexicana. A pesar de que la versión de Frankenstein de Guillermo del Toro acumuló múltiples menciones, la ausencia del tapatío en la categoría de Mejor Director ha encendido el debate sobre cómo vota realmente el gremio de Hollywood.
En una entrevista exclusiva con el especialista en cine, Erick Estrada, desmenuzamos las contradicciones de la Academia y el peso real de estos premios frente al cine que se hace fuera de sus fronteras.
El fenómeno de la “película sin director”
Para Eric, la omisión de Del Toro es extraña pero explicable bajo la lógica interna de los Oscar. Aunque Frankenstein es un proyecto profundamente personal donde el director estuvo involucrado en cada departamento, los votos por categorías están divididos.
“En diseño de producción o fotografía votan los especialistas de esos ramos, pero en Mejor Película vota toda la Academia. Probablemente el gremio de directores decidió que este año no le tocaba a Guillermo”, señala. Esta desconexión es común en la Academia: apreciar la obra pero ignorar a su arquitecto principal.

Cine Internacional: Política sobre Arte
Uno de los puntos más críticos de la charla fue la categoría de Mejor Película Internacional. Eric sostiene que la cinta tunecina “La Voz de Hind Rajab” es la propuesta más atrevida e inteligente del año por su denuncia sobre los conflictos bélicos actuales. Sin embargo, duda que gane debido a la postura “callada” que Hollywood ha mantenido frente a temas como Gaza y Palestina.
“La Academia se va a conformar con la nominación para decir que ya cumplieron. Hollywood suele ignorar lo que pasa en el mundo”, afirma Eric, quien además resalta que el cine africano y el asiático recibieron una “bofetada” este año al quedar fuera de las menciones principales tras una temporada de propuestas sólidas.
¿Los Premios Oscar validan realmente la calidad de las películas?
La entrevista invita a los espectadores a reevaluar el peso que le damos al Oscar. Eric es tajante: el Oscar no es el premio más importante del mundo, es simplemente el premio de Hollywood para las películas que ellos ven.
“Han tenido 96 años para cambiar y nunca lo han hecho. Es una visión centrada en un gremio que ignora el cine propositivo de otras latitudes”, comenta.
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El análisis también destaca que premios como el Ariel en México o el Goya en España tienen un enfoque mucho más honesto y voltean a ver a toda Latinoamérica, algo que Estados Unidos rara vez hace. Eric invita a romper el círculo vicioso de consumir cine solo de diciembre a marzo —la “temporada de premios”— y empezar a exigir a los exhibidores una cartelera variada durante todo el año, sin esperar a que un póster tenga el sello de la Academia para darle una oportunidad.
Finalmente, la discusión sugiere que la verdadera riqueza cinematográfica está en las películas que no llegaron a la lista.
El cine mexicano, calificado por Eric como el más interesante del continente actualmente, sigue luchando por ser visto por sus propios compatriotas antes de buscar la validación extranjera. La invitación queda abierta: usemos las nominaciones para conocer cómo se movió la industria, pero no como la verdad absoluta sobre qué es buen cine.


