En la película “Escape Plan” protagonizada por Silvester Stallone en 2013, él era un asesor experto en seguridad carcelaria que se infiltraba en las cárceles del mundo para encontrar fallas en sus sistemas y escapar de ellas, evidenciando con ello sus deficiencias… hasta que llegó a “La Tumba”, un buque adaptado como prisión y que gracias a que se mantenía en altamar y en constante movimiento impedía que los presos pudieran escapar; situación que pudiera pasar de la ficción a la realidad en Colombia, una promesa de campaña que se prevé concretar en un par de meses.
Celdas sin rumbo en el océano
La lucha contra la delincuencia organizada acaba de tomar un giro insólito en la geopolítica penitenciaria. Ante la aparente ineficacia de los muros de piedra para cortar las llamadas de extorsión, la administración de Abelardo de la Espriella alista una maniobra drástica: enviar a los mayores generadores de violencia y delitos a bordo de buques de la Armada Nacional adaptados como cárceles.

La iniciativa, conocida como la Estrategia de Reclusión Especial Marítima de Alta Seguridad, contempla desplegar embarcaciones en puntos estratégicos del Pacífico y el Caribe, como las costas de Buenaventura y Cartagena, con el objetivo de evitar cualquier contacto con tierra firme mediante desplazamientos circulares continuos mar adentro.
Con el aislamiento geográfico radical se pretende:
- Dificultar cualquier intento de fuga o contacto externo.
- Neutralizar las señales de telefonía.
- Impedir la coordinación de homicidios u operaciones de narcotráfico.
- Romper cadenas de mando de grupos delictivos.
- Desmantelar la capacidad operativa de estas organizaciones desde su núcleo.
Disciplina extrema y rutinas en cubierta sin señal
La reclusión sobre las olas impondrá un régimen sin precedentes para figuras de alto perfil delictivo como alias “El Negro Ober”, Digno Palomino, “Juanito” o “Cabeza de Hacha”. Dentro del plan supervisado en conjunto por los ministerios de Defensa y Justicia, junto con la Dirección General Marítima (Dimar), los reclusos perderán:
- El acceso habitual al exterior.
- Asumir responsabilidades directas en la cotidianidad naval como el aseo en sus celdas, mantenimiento de la embarcación y preparación de sus propios alimentos.
- Las salidas a cubierta para recibir luz solar serán estrictamente cronometradas y bajo máxima vigilancia.
- Evitar la circulación de dinero, sobornos o dispositivos móviles.

Un viejo fantasma naval que resurge en altamar
Aunque la medida evoca un guion de ficción, la utilización del océano como presidio cuenta con precedentes directos en el territorio colombiano. En el año 2007, durante la presidencia de Álvaro Uribe Vélez, capos de gran peligrosidad como “Don Diego” y el exjefe paramilitar “Macaco” fueron custodiados temporalmente en fragatas militares antes de extraditarlos hacia Estados Unidos.

A pesar de que el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) mantiene al frente a su actual cúpula para articular la transición logística, el despliegue marítimo busca actuar como una solución de contención inmediata mientras se consolida la promesa de construir infraestructura penitenciaria de escala masiva en tierra firme.
