Desde mayo de 2025, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, implementó el Plan Tlaloque, en el que se invirtieron 1 mil 570 millones de pesos en equipo técnico y sustitución de la red de drenaje.
Primer intento: Prevención de riesgos
Se trata de un plan interinstitucional para atender emergencias por lluvias para prevenir y mitigar daños a personas y bienes, bajo coordinación interinstitucional que integra a la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC), la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), la Secretaría de Obras y Servicios (SOBSE), el C5 y el Heroico Cuerpo de Bomberos, así como la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM), y las 16 alcaldías para una respuesta rápida ante inundaciones y encharcamientos; además de poner a disposición de la ciudadanía la “Línea H2O” (asterisco 426).

Estos son los puntos de enfoque:
- La prevención y resiliencia climática.
- Trabajo conjunto entre gobierno y ciudadanía.
- Integración del sistema de alerta temprana para avisar hasta seis horas de anticipación sobre la intensidad y ubicación de las lluvias, permitiendo acciones preventivas en zonas críticas.
- Trabajos de infraestructura que incluyen sustitución de redes de drenaje para evitar saturaciones.
- Adquisición de 40 equipos hidroneumáticos y maquinaria pesada para desasolvar de 270 kilómetros de drenaje y 123 mil metros cúbicos de residuos retirados de presas.
- Exhortó a la población a no tirar basura en coladeras o vías pública.
- Reportar acumulaciones de agua a la Línea H2O.
- Constante monitoreo del atlas de riesgo de encharcamientos, el cual consta de 141 puntos de riesgo.

Primer intento 2.0: Transformación del sistema de inundaciones
Sin embargo, pese a su implementación y casi un año después al no tener los resultados previstos, los problemas continuaron y la percepción negativa de la población ante la situación empeoró. Por tal razón, el 13 de mayo de 2026, Brugada Molina relanzó el Plan Tlaloque 2.0, “que busca transformar el sistema tradicional de manejo de inundaciones en la capital”, cuyo presupuesto creció un 116 por ciento, con respecto al anterior en varios rubros, priorizando la inversión en colectores y red de drenaje, plantas de bombeo y desazolve de cuerpos de agua.
En el anuncio, la funcionaria enfatizó “la urgencia” -supuestamente prevista en la primera versión- de renovar una infraestructura que ya no responde a la realidad de una ciudad que se hunde en promedio 20 centímetros al año, afectando principalmente a las alcaldías Gustavo A. Madero e Iztapalapa. De igual modo, mencionó la intervención de la CONAGUA en el Vaso Regulador El Salado, que aumentará su capacidad de captación a 400 mil metros cúbicos; 8 tanques de tormenta y 8 plantas de bombeo capaces de movilizar 81 mil litros de agua por segundo.

El gobierno capitalino está preparado para atender esta temporada de lluvias (…) Todo lo que se está haciendo, cada inversión, obra y tubería es un encharcamiento evitado. Esta gran inversión no se ve pero se siente cuando llueve”, dijo, lo cual hasta el momento no se ve reflejado cuando varias zonas de los cuatros puntos cardinales los capitalinos lo padecen.

