Los gobiernos de México y Estados Unidos formalizaron el arranque de la ruta crítica para la actualización del marco comercial de América del Norte. La Secretaría de Economía y la Representación Comercial estadounidense (USTR) confirmaron que el próximo 16 de marzo iniciará la primera ronda de conversaciones bilaterales con el objetivo de revisar los términos del T-MEC.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía, y Jameson Greer, representante comercial de la Unión Americana, emitieron comunicados conjuntos para establecer los parámetros de este diálogo.
Aunque el tratado estipula una revisión trilateral obligatoria para mediados de este año, ambas naciones optaron por iniciar pláticas previas de manera directa para alinear sus prioridades estratégicas.

El eje de la competitividad frente a terceros
La agenda de esta primera fase de trabajo se centrará en la arquitectura operativa del acuerdo. Según informó el funcionario mexicano, los temas prioritarios incluyen la seguridad de las cadenas de suministro, el incremento de la producción interna y la integración regional.
Un punto clave será el ajuste a las reglas de origen, factor determinante para el flujo de mercancías en el bloque.
Mediante un videomensaje, Marcelo Ebrard detalló el alcance de este primer encuentro formal:
“Hemos llegado a un acuerdo con mi contraparte de los Estados Unidos, el embajador Jameson Greer […] para iniciar a partir del 16 de marzo una ronda, una primera ronda bilateral de conversaciones ya formalmente establecidas con miras a la revisión del Tratado de Libre Comercio entre México, los Estados Unidos y Canadá”, dijo.
La estrategia busca que América del Norte consolide su posición económica frente a los bloques comerciales de otras latitudes. La premisa, bajo la óptica de la Secretaría de Economía, consiste en encontrar mecanismos para “ser más competitivos frente a otras regiones del mundo”.
Reducción de la dependencia externa
El acuerdo entre Ebrard y Greer también incluye directrices específicas para los equipos técnicos negociadores. La instrucción para los representantes de ambos países es avanzar en medidas que aseguren que los beneficios del T-MEC se concentren de forma exclusiva en los socios regionales.
El comunicado binacional establece la necesidad de implementar:
“Medidas necesarias para garantizar que los beneficios del Acuerdo Comercial se otorguen principalmente a las partes, incluyendo la reducción de la dependencia de importaciones provenientes de otras regiones, el fortalecimiento de las reglas de origen, y el reforzamiento de la seguridad de las cadenas de suministro de América del Norte”, sostuvo.
Este primer acercamiento bilateral servirá como base para la evaluación trilateral que se llevará a cabo a mitad de 2026, donde Canadá se integrará a la mesa de trabajo para calificar el estatus de implementación del tratado y definir su continuidad hacia la próxima década.
