El diputado Sergio Mayer oficializó su salida de la militancia de Morena bajo el argumento de haber sido víctima de maltrato y de quedar atrapado en pugnas de grupos internos. El legislador señaló que la falta de respaldo institucional y las tensiones dentro del partido lo llevaron a tomar la decisión de abandonar el padrón del movimiento, aunque aclaró que su compromiso legislativo con la fracción parlamentaria permanece intacto.
Mayer describió un ambiente de hostilidad derivado de la competencia entre las distintas corrientes del partido.
“Somos cerca de 12 millones de militantes y eso genera justamente grupos, de alguna manera, que buscan cada uno llevar agua a su molino y eso me hace sentir incómodo porque estoy en medio del fuego cruzado”, explicó el también actor, quien enfatizó que prefiere retirarse con dignidad ante la molestia que causa su presencia en ciertos sectores.
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El costo político del reality show y las investigaciones
La ruptura se profundizó tras la licencia que el diputado solicitó en febrero pasado para participar en un programa de televisión de realidad. Sergio Mayer reconoció que ese movimiento fue su “peor error” ante la percepción del partido, pero descartó que su renuncia sea un intento de evadir la justicia o investigaciones por delitos graves.
Respecto a los señalamientos en su contra, el legislador puntualizó:
- Falta de apoyo: Afirmó no contar con respaldo ante los ataques de compañeros de militancia.
- Maltrato institucional: Denunció una “rudeza innecesaria” en el trato recibido recientemente.
- Transparencia: Cuestionó los motivos por los cuales se le juzga: “¿de qué me van a investigar o de que me van a juzgar a mí?”.

Permanencia en la bancada y principios legislativos
Pese a la cancelación de su registro partidista, el diputado confirmó que no abandonará el grupo parlamentario en la Cámara de Diputados.

Su postura se mantiene a favor de las iniciativas del régimen y de la agenda de la Cuarta Transformación, pues se define como un perfil apartidista que considera a los institutos políticos como un “mal necesario”.
“No estoy abandonando a mi grupo parlamentario, tampoco estoy abandonando el movimiento… se vale tener voz, se vale tener conciencia de ciertas cosas y levantar la voz no te hace traidor, ni a la patria, ni al partido, ni a la Presidencia”, subrayó.

