En un mensaje contundente sobre la relación bilateral y la seguridad fronteriza, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, fijó este lunes 9 de marzo de 2026 la postura oficial del Gobierno Federal frente a las recientes declaraciones de su homólogo estadounidense, Donald Trump.
La mandataria no solo celebró que el presidente de los Estados Unidos reconozca públicamente el rechazo de México a la intervención militar extranjera, sino que también puso sobre la mesa la exigencia de frenar el flujo ilegal de armamento hacia territorio nacional.
La presidenta subrayó que la soberanía de México no es negociable, resaltando que la negativa a permitir el ingreso de tropas estadounidenses es una postura de orgullo nacional. No obstante, aclaró que la cooperación en materia de inteligencia sigue vigente, siempre y cuando se respete que las operaciones en campo son responsabilidad exclusiva de las instituciones mexicanas.
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“Orgullosamente decimos que no”: El rechazo a tropas de EU
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum Pardo reaccionó a las palabras de Trump, quien admitió que México se ha opuesto sistemáticamente a sus propuestas de enviar fuerzas especiales o el ejército para combatir a los grupos delincuenciales.
“Qué bueno que el presidente Trump dice públicamente que cuando nos ha propuesto que entre el ejército de Estados Unidos a México, hemos dicho que no, porque es la verdad”, afirmó la mandataria.
Esta declaración refuerza la estrategia de seguridad de la administración actual, que apuesta por el fortalecimiento de la Guardia Nacional, las policías estatales y la coordinación entre fiscalías, descartando cualquier tipo de intervención directa que vulnere la autonomía del país. Para Sheinbaum, el reconocimiento de Trump valida la firmeza con la que México ha conducido su política exterior en los últimos meses.
El tráfico de armas: El motor de la delincuencia en México
Más allá del rechazo a la presencia militar, la presidenta Sheinbaum señaló que el apoyo más efectivo que Estados Unidos puede brindar en materia de seguridad no es el envío de soldados, sino el control estricto de su propia frontera para detener el tráfico ilegal de armas. Citando datos del Departamento de Justicia estadounidense, la mandataria recordó que al menos el 75% del armamento incautado a grupos delictivos en México proviene de establecimientos en el país vecino.

“Si se detiene el tráfico de armas, estos grupos no van a tener este tipo de armamento para realizar sus actividades”, explicó Sheinbaum. El argumento es claro: el alto poder de fuego de la delincuencia organizada es alimentado directamente por la facilidad con la que rifles de asalto y equipo táctico cruzan la frontera hacia el sur.
Sin este flujo constante, la capacidad operativa de los cárteles se vería drásticamente mermada, facilitando las labores de pacificación en las zonas de mayor conflicto.
Cooperación sí, intervención no
La jefa del Ejecutivo Federal reiteró que México mantiene una disposición absoluta para trabajar de la mano con Washington en áreas de inteligencia y tecnología, compartiendo información crítica para desarticular redes criminales transnacionales. Sin embargo, enfatizó que la ejecución de operativos de captura y control territorial corresponde únicamente a las fuerzas armadas nacionales.
La relación entre Sheinbaum y Trump entra así en un nuevo capítulo de pragmatismo diplomático, donde el respeto mutuo a las fronteras y la responsabilidad compartida en el tráfico de armas y fentanilo serán los pilares que definan la estabilidad de la región en lo que resta del 2026.
