En un hecho sin precedentes para la artesanía mexicana, el distintivo más icónico de nuestra cultura, el sombrero charro, brillará en las vitrinas oficiales de la Copa Mundial de la FIFA 2026. San Francisco del Rincón, Guanajuato, conocido como la “Capital Mundial del Sombrero”, ha sido seleccionado para producir las piezas de edición limitada que vestirán la pasión del fútbol en México, Estados Unidos y Canadá.
Este proyecto no solo representa un éxito comercial, sino un reconocimiento al trabajo de un grupo de mujeres artesanas que, puntada a puntada, han preservado una tradición centenaria.
Un proceso de selección basado en la excelencia
La colaboración entre la FIFA y el sector sombrerero de Guanajuato no fue obra del azar. Tras un riguroso proceso de búsqueda de proveedores que representaran el orgullo nacional, la Coordinadora de Fomento al Comercio Exterior (Cofoce) y la Dirección de Economía y Turismo local fungieron como puentes para obtener la licencia oficial.
Durante más de un año, se realizaron pruebas de viabilidad, ajustes técnicos y muestras de diseño bajo la supervisión de la FIFA. El resultado fue la aprobación de 12 modelos exclusivos dedicados a las sedes mexicanas y dos diseños generales del torneo. La capacidad de San Francisco del Rincón para producir ocho de cada diez sombreros en México fue el factor decisivo para asegurar este contrato internacional.


60 artesanas al frente
El proyecto cuenta con la participación directa de entre 50 y 60 mujeres artesanas. Estas mujeres, seleccionadas por su maestría en el bordado y cercanía geográfica, realizan miles de puntadas a mano en cada pieza.
Para muchas de ellas, el Mundial 2026 es la plataforma para que el mundo descubra que el sombrero charro no es un producto de fábrica. “Mucha gente piensa que se hace con máquinas, pero es nuestra dedicación y orgullo”, relató una de las participantes. Este esquema de trabajo desde el hogar no solo respeta sus tiempos familiares, sino que dignifica su labor con una retribución acorde a la exigencia de una marca global como la FIFA.

Sombreros Salazar Yépez: Un legado de siete décadas
Una de las empresas pilares en esta labor es Sombreros Salazar Yépez, firma que ha sostenido un modelo artesanal desde finales de los años 50. Fundada por Gilberto Salazar Noriega, la empresa nació con la visión de dar empleo a mujeres que no podían salir de casa debido a las normas culturales de la época.
Hoy, ese modelo sigue vigente y exitoso:

- Fuerza laboral: El 95% de sus colaboradores son mujeres.
- Impacto social: Entre 300 y 400 mujeres trabajan desde sus hogares en la producción global de la empresa.
- Trayectoria internacional: Sus piezas han llegado a manos de figuras como el Papa Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y el Papa Francisco, consolidando al sombrero charro como un regalo de Estado y fe.
Distribución global y el sello de identidad
A través del licenciatario Q-LIVE, los sombreros con “Sello Guanajuatense” llegarán a los estadios de Norteamérica. Cada pieza incluirá elementos distintivos de las sedes mundialistas, convirtiéndose en el souvenir más codiciado para los visitantes internacionales.
Para las artesanas, la mayor recompensa será ver su trabajo en las pantallas de televisión de todo el planeta. “Voy a intentar ver el fútbol solo para decir: ¡ese sombrero lo hice yo!”, comentó emocionada una de las bordadoras. Esta conexión entre el trabajo cotidiano y un evento de alcance masivo refuerza el valor simbólico de la artesanía mexicana en el siglo XXI.
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