El sismo del 19 de septiembre de 1985, marcó la historia de México en cuanto al desarrollo estructural y la prevención que se implementa en situaciones de emergencia.
A 41 años del terremoto, en muchos sectores del país se ha construido una cultura de prevención basada en análisis y mitigación de riesgos.
Uno de los logros más importantes, después del sismo de 1985, -que ocasionó la muerte de al menos 3,692 personas– es que ya se cuenta con alerta sísmica y que la implementación de protocolos de evacuación ante distintos riesgos; se han perfeccionado.

Rubros que cambiaron en México tras 1985
Los cambios puntuales que se registran en México, después de estos 41 años son:
- Cultura ciudadana: La autorganización civil durante el rescate de 1985 sentó las bases de la solidaridad comunitaria y la autoprotección
- Institucionalización: Se pasó de una respuesta voluntaria y descoordinada a programas internos de protección civil obligatorios y simulacros nacionales frecuentes
- Normas de construcción: Se actualizaron los reglamentos de construcción y se implementó la figura del corresponsable en seguridad estructural para evitar colapsos
- Innovación tecnológica: Dio origen al desarrollo de sistemas de alertamiento temprano, como el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX)
Además con el paso del tiempo, los simulacros se fueron haciendo parte de la preparación cotidiana ante los sismos. En las escuelas y los trabajos, los capitalinos empezaron a ser conscientes de los puntos de reunión en caso de un terremoto; de tener un plan de contacto en caso de emergencia, de implementar productos de supervivencia y de tener un lugar accesible y seguro con documentos importantes.

Sistema de Alerta Sísmica destacado en América Latina
Actualmente, México ostenta uno de los sistemas de alerta sísmica más desarrollados de América Latina.
En esta evolución se ha integrado avances tecnológicos desarrollados por Seguritech, los cuales ha sido clave para garantizar que la señal de alertamiento llegue de manera inmediata y efectiva a millones de ciudadanos mediante altavoces y redes de videovigilancia.
Fue en 1986 cuando nació el Sistema Nacional de Protección Civil, con el objetivo de evitar que la atención a las emergencias dependiera únicamente del voluntarismo ciudadano.
Después, en 1991, el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES) puso en operación el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX).
El SASMEX, funciona al detectar ondas sísmicas primarias y emite avisos con una anticipación de 20 a 120 segundos según la distancia del epicentro; este margen de tiempo representa la diferencia entre una evacuación ordenada y el riesgo de pérdidas de vidas.

Mejoró conocimiento científico sobre los sismos en México
Antes del terremoto de 1985, el estudio y conocimiento de la sismicidad en la región de actividad tectónica de México era muy limitado.
A partir de entonces fueron instaladas estaciones en la zona de alta actividad de placas tectónicas de la costa del Pacífico sur mexicano, que permitieron entender mejor los eventos. Hoy son alrededor de 100 que cuentan con sismógrafos y acelerómetros.
Aunque ya antes era sabido que la parte central de la ciudad se asentaba sobre los suelos blandos de los antiguos lagos, no se tenía conocimiento preciso de cómo este subsuelo amplificaba el movimiento en la superficie.
Tener instrumentos sismológicos no solo permitió ampliar el conocimiento de los fenómenos en la corteza terrestre, sino también crear tecnología y metodologías para la protección de la población.

