El Códice Azcatitlan, que resume en 50 folios la historia del imperio mexica, ha vuelto temporalmente a México como un préstamo de parte de Francia, para conmemorar los 200 años de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
El regreso del Códice, se dio luego de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente francés, Emmanuel Macron, acordaron en noviembre de 2025 su intercambio, así como el del Códice Boturini.
Este códice que salió de nuestro país en 1840, es exhibido en el Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México y estará hasta el 6 de diciembre de 2026.

¿Qué aborda el Códice Azcatitlan?
El Códice Azcatitlan tiene su origen a finales del Siglo XVII y los historiadores estiman que su primer propietario fue Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, un político descendiente de Nezahualcóyotl, uno de los mayores gobernantes de Texcoco.

El documento narra los episodios más significativos en el reinado de varios de sus tlatoanis (gobernantes) hasta la llegada, en 1519, de los conquistadores españoles, liderados por Hernán Cortés y la instalación del sistema de castas en la Nueva España, que fue un evento importante a nivel nacional.
Además el manuscrito describe la salida de los pueblos prehispánicos de Aztlán en la búsqueda del sitio en el que después fundaron Tenochtitlan, la capital del imperio mexica, donde hoy se encuentra Ciudad de México.
Sin embargo, el códice es considerado tardío porque fue elaborado varios años después de la instalación del Gobierno colonial de la Nueva España, además de que fue dibujado a color en papel europeo y empastado como un libro.

Viaje del Códice Azcatitlan
El Códice Azcatitlan regresó temporalmente a México desde Francia en septiembre de 2026, tras casi 200 años de haber salido del país.

Tras la muerte del primer propietario, el documento pasó a manos del intelectual Carlos de Sigüenza y Góngora, quien lo heredó a la biblioteca de la Compañía de Jesús.
Parte del acervo de la orden jesuita fue adquirida por el historiador italiano Lorenzo Boturini en 1737. Su colección finalmente fue confiscada por el Virreinato y conservada en la universidad.
En 1830, el historiador francés Joseph Aubin adquirió el códice y lo llevó en barco a París, donde lo vendió al coleccionista francomexicano Eugène Goupil. Tras su muerte, la familia lo donó en 1896 a la Biblioteca Nacional de Francia, donde permanecía bajo resguardo del Gobierno francés.
El documento llegó en avión desde París como parte de un intercambio de préstamos históricos entre México y Francia por el bicentenario de sus relaciones diplomáticas
