En un endurecimiento de la retórica, el presidente Donald Trump sugirió este viernes que la fuerza militar de Estados Unidos podría intervenir próximamente en Cuba.
Durante su participación en el evento conservador Turning Point USA, celebrado en Phoenix, el mandatario afirmó que su administración está lista para asistir al pueblo cubano y poner fin al sistema político que prevalece en la isla desde hace siete décadas.
El discurso ocurre en un contexto de estancamiento en los diálogos diplomáticos con La Habana y un incremento en las tensiones bilaterales. Trump enfatizó que el objetivo es hacer justicia por los abusos denunciados por la comunidad de exiliados que reside en territorio estadounidense.
“Y muy pronto esta gran fuerza hará realidad un día que llevamos setenta años esperando, se llama un nuevo amanecer para Cuba. Vamos a ayudarles con Cuba”, puntualizó el titular del Ejecutivo.
El factor Miami y la advertencia de una nueva ofensiva
El presidente dirigió una parte de su mensaje a los cubanoamericanos, particularmente a quienes radican en Florida, al recordar los agravios históricos que han reportado las familias que abandonaron el país. El mandatario vinculó el despliegue del poderío bélico de Washington con una promesa de retribución hacia quienes fueron víctimas de maltrato o violencia.
“Tenemos muchos cubanoamericanos estupendos; […] en Miami hay gente, cubanoamericanos, personas que fueron tratadas brutalmente, cuyas familias fueron asesinadas y maltratadas, y ahora, verán lo que pasa”, aseveró.
Esta postura no es aislada. A finales de marzo, Trump señaló que una vez concluida la ofensiva militar en Irán —conflicto que suma casi 50 días de actividad—, el siguiente objetivo estratégico sería Cuba.


Bloqueo histórico y la respuesta de La Habana
Desde el Departamento de Estado, el secretario Marco Rubio ha respaldado esta línea, al condicionar el apoyo económico y el levantamiento del bloqueo de seis décadas a una transformación total del sistema político cubano. Para Washington, la administración que encabeza Miguel Díaz-Canel representa el principal obstáculo para la estabilidad regional.
En una entrevista reciente concedida a una cadena de televisión estadounidense, el presidente Díaz-Canel rechazó cualquier posibilidad de renuncia.
El líder cubano defendió la soberanía de Cuba y el principio de autodeterminación, desestimando las directrices emanadas desde Washington.

