El hallazgo de cuerpos de migrantes en el desierto de Arizona registró un alarmante incremento del 24 por ciento durante los primeros siete meses del año, de acuerdo con los registros de la organización Fronteras Compasivas y la Oficina del Médico Forense del Condado Pima.
Más de 70 cadáveres podrían ser de migrantes
El endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos y la intensificación de las deportaciones han empujado a personas con años de arraigo en territorio estadounidense a arriesgar sus vidas en las rutas más extremas de la franja fronteriza para reunirse con sus familias.
De acuerdo con las estadísticas difundidas por la organización humanitaria, entre enero y julio las autoridades recuperaron un total de 73 restos de migrantes en el desierto de Arizona, lo que representa 14 muertes más en comparación con los 59 casos contabilizados en el mismo periodo del año anterior.
Tan solo en el mes de julio se notificaron 19 fallecimientos, una época marcada por las extremas olas de calor donde las temperaturas superan fácilmente los 43 grados centígrados (110 grados Fahrenheit).

Así fue el impacto de las deportaciones
Defensores de derechos humanos señalan que las recientes directrices implementadas bajo la administración del presidente Donald Trump han transformado de forma drástica las dinámicas de cruce.
A diferencia de años anteriores, cuando los migrantes solían entregarse de manera voluntaria ante los agentes de la Patrulla Fronteriza para iniciar trámites de asilo, el escenario actual ha obligado a los caminantes a buscar alternativas altamente peligrosas para evitar ser detectados.
Dora Rodríguez, activista y defensora de los derechos de los migrantes que dirige un albergue en la frontera de Arizona, advirtió sobre la desesperación de las familias divididas por los operativos de expulsión.
“Las personas que están muriendo no son personas que están tratando de cruzar la frontera por primera vez; son migrantes que han sido deportados previamente y que están tratando de cruzar nuevamente a toda costa para reunirse con sus familias”, explicó la especialista.
Rodríguez detalló que las acciones de los agentes federales afectan a residentes con décadas de vida irregular en Estados Unidos, propietarios de viviendas o pequeños negocios, e incluso a abuelos que intentan volver tras ser separados de sus seres queridos.

La activista indicó que, debido a que México continúa aceptando la deportación de ciudadanos de diversos países desde territorio estadounidense, las personas expulsadas recurren a redes de tráfico para adentrarse por los cañones y zonas más aisladas del desierto.
El silencio de las autoridades migratorias de Estados Unidos
Pese a la gravedad de los hallazgos reportados por los servicios forenses, las autoridades de Estados Unidos en la frontera no han emitido declaraciones ni pronunciamientos oficiales respecto a este incremento de fallecimientos en Arizona.
Hasta el momento, ni la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) ni el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) han ofrecido una postura sobre la efectividad de sus programas de rescate ni sobre el impacto de las políticas punitivas en el repunte de muertes registradas por la morgue del Condado Pima.
Mientras las dependencias gubernamentales norteamericanas mantienen el silencio sobre la crisis humanitaria, colectivos de voluntarios en la frontera intensifican la colocación de tomas de agua y suministros de emergencia para intentar frenar los decesos en las zonas más inhóspitas.
