La reciente publicación de la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026 por parte de la Casa Blanca, sumada a la acusación formal del Departamento de Justicia contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, marca un punto de inflexión definitivo en la relación bilateral. De acuerdo con la analista internacional Brenda Estefan, México enfrenta una fase de presión inédita que busca desmantelar lo que Washington califica como una “alianza político-criminal”.
En entrevista con Alejandro Cacho, la especialista advirtió que el documento estratégico de la administración Trump no es solo un trámite administrativo, sino la hoja de ruta que pone a México al centro de un combate frontal.
“Vendrán más nombres, vendrá más presión, vendrán más peticiones de que México realmente actúe en contra del crimen organizado y que se empiece a desmantelar esta alianza político criminal que impera en el país”, expuso.
La designación de seis cárteles como organizaciones terroristas y del fentanilo como un arma de destrucción masiva otorga a la Casa Blanca facultades para actuar bajo la lógica de la seguridad nacional, lo que podría derivar en acciones militares u operaciones especiales en suelo mexicano.

La lectura fallida de las señales desde Palacio Nacional
Según la especialista, a pesar de las constantes señales enviadas por el círculo cercano a Donald Trump desde su campaña, la actual administración mexicana parece haber ignorado la dimensión de la amenaza.
Mientras funcionarios del gobierno de Claudia Sheinbaum sostenían que la relación atravesaba su mejor momento, en Washington la percepción era de una fricción creciente por la falta de combate a la narcopolítica.

“Desde el gobierno no les gusta leer estas señales y solamente hasta que hay acciones, hay hasta cara de sorpresa”, señaló Estefan a Alejandro Cacho, al explicar que la “máscara” de la buena vecindad se ha caído.
El discurso de soberanía nacional choca ahora con una realidad donde el narcotráfico es visto en Estados Unidos como una amenaza que justifica incluso el uso de la fuerza fuera de sus fronteras. La falta de respuesta ante estas señales ha dejado al descubierto una tensión que ya no es posible ocultar tras la retórica oficial.

Caso Rocha Moya y la crisis de la FGR ante la falta de experiencia
Estefan explica que la acusación contra Rocha Moya y otros nueve funcionarios, incluyendo un senador y el alcalde de Culiacán, coloca a la presidenta Sheinbaum ante un escenario de tres caminos: ejecutar la detención con fines de extradición, defender a los señalados o dilatar el proceso con argumentos legales. Sin embargo, para Washington, cualquier opción que no sea la entrega inmediata equivale al encubrimiento.
Destacó ante alejandro Cacho que la desconfianza estadounidense tiene un antecedente claro en el caso del general Cienfuegos, donde la promesa mexicana de investigar no derivó en acciones legales. “Para Trump la lectura es o cooperan o encubren”, sentenció la analista.
A este panorama se suma una Fiscalía General de la República que Estefan describe “en ruinas”, con un equipo que carece de experiencia en el complejo ajedrez de los tratados de extradición bilaterales.

El “garrote” comercial y la revisión del T-MEC
A diferencia de administraciones anteriores donde la seguridad y la economía corrían por carriles separados, la visión de Donald Trump integra ambos temas en una misma mesa de negociación, explica la especialista.

El inicio de la revisión del T-MEC, programado para el 25 de mayo, se convierte en la principal palanca de presión para obligar a México a actuar contra el crimen organizado.
El “garrote arancelario” y el “garrote militar” son, según Estefan, los medios consistentes que utiliza Trump para alcanzar sus objetivos. La integración comercial que debería ser la fortaleza de la relación es hoy el punto más vulnerable de México ante las exigencias de Washington.
“Hoy, con la visión de poder crudo que tiene Donald Trump, esto va en la misma mesa de negociación, porque él sabe que el tema comercial es algo que a México le duele, que es una prioridad, que la presidenta tiene interés de llevar a cabo una buena revisión o renegociación del T-MEC, etcétera”, dijo.
El interés de la presidenta por una renegociación exitosa del tratado se ve comprometido por lo que la Casa Blanca percibe como una protección a la “narcopolítica” en estados clave.
México, corredor de “guerra química”
La percepción de la crisis de drogas en Estados Unidos ha mutado drásticamente. Lo que antes se abordaba como un problema de procuración de justicia que requería apoyo institucional —como ocurrió con la Iniciativa Mérida—, hoy se trata como una emergencia de vida o muerte. Aunque las muertes por fentanilo han bajado de 100,000 a 70,000 anuales, el objetivo de la Casa Blanca es reducir esa cifra a 60,000 en cinco años.
El documento estratégico identifica a México como la pieza central de este tablero y advierte que no habrá titubeos en el uso de la fuerza. Si bien algunos sectores consideran improbable una intervención militar por tratarse de un socio comercial y aliado estratégico,
Estefan advirtió que es precisamente esa importancia lo que hace más probables las acciones contundentes. México, según su análisis, ya no es visto solo como un aliado, sino como el corredor principal de una “guerra química” que cobra miles de vidas estadounidenses cada año.
