La iniciativa de reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo plantea una reconfiguración profunda del régimen constitucional en materia político-electoral. El proyecto propone eliminar las listas plurinominales, reducir el financiamiento público a los partidos, fortalecer la fiscalización y consolidar un sistema nacional de consultas populares.
Durante la presentación de los resultados de la consulta pública, se destacó que la discusión no parte de un diagnóstico improvisado, sino de un amplio proceso deliberativo. La comisión organizadora realizó 63 audiencias públicas: 31 en entidades federativas, siete en Estados Unidos, una audiencia migrante en la Ciudad de México y 24 encuentros en la sede de la Secretaría de Gobernación.
En total se recibieron mil 357 propuestas de reforma a la legislación electoral. Participaron 281 ponentes en la capital del país, 573 en los estados, 100 en territorio estadounidense, 393 a través de un micrositio digital y 10 en la audiencia migrante. Además, 181 especialistas vinculados directamente al sistema electoral mexicano —entre consejeros, magistrados y expertos— aportaron diagnósticos técnicos.
Fin de las listas plurinominales en el senado
Uno de los ejes más relevantes es la eliminación de las listas plurinominales. Desde la óptica de la iniciativa, la representación proporcional debe preservar la pluralidad, pero sin depender exclusivamente de acuerdos internos de los partidos políticos.
La postura sostiene que la representación popular debe emanar directamente del voto ciudadano. Bajo este enfoque, la pluralidad política no puede ser resultado exclusivo de mecanismos cupulares, sino expresión tangible de la voluntad electoral.
La propuesta distingue entre la defensa de la representación de minorías y el rechazo al actual modelo de listas cerradas. El rediseño buscaría mecanismos que aseguren inclusión sin reproducir esquemas considerados poco transparentes para el electorado.


Nuevo sistema nacional de consultas populares
La reforma reconoce que los instrumentos de democracia participativa han sido utilizados de manera limitada. Por ello, propone establecer reglas constitucionales comunes para todas las entidades federativas, municipios y alcaldías, consolidando un sistema nacional de consultas populares.
Asimismo, se plantea el reconocimiento constitucional de la diáspora mexicana, otorgando a los residentes en el extranjero la posibilidad de elegir a sus propios diputados bajo un esquema de representación proporcional pura.
Reducción del gasto electoral y reestructura del INE
Otro punto central es la racionalización del gasto público en materia electoral. En 2024, el gasto total ascendió a 61 mil millones de pesos: 36 mil millones ejercidos por la Federación y 25 mil millones por los estados. La propuesta considera indispensable revisar los costos estructurales, especialmente en periodos sin comicios.
En este contexto, se plantea reconfigurar al Instituto Nacional Electoral (INE) para que opere con órganos temporales suficientes durante elecciones y consultas, evitando lo que se describe como una “hipertrofia administrativa”. También se propone desligar al INE del nombramiento y remoción de consejeros de los organismos públicos locales electorales, bajo el argumento de respeto al federalismo.
Financiamiento a partidos y fiscalización reforzada
La iniciativa contempla reducir en una cuarta parte el financiamiento anual ordinario a los partidos políticos. Si bien reconoce que el subsidio estatal es un mecanismo de equidad, sostiene que el monto debe ajustarse a la realidad económica del país.

En paralelo, se busca robustecer la función fiscalizadora del INE, consolidándola como atribución exclusiva tanto en el ámbito federal como local. Se propone implementar un sistema de información cotidiana que permita monitorear operaciones financieras de partidos y candidatos, incluyendo actividades vulnerables, con el fin de prevenir el uso de recursos ilícitos y la captura criminal de procesos electorales.
Regulación de propaganda y contenidos con inteligencia artificial
En el ámbito comunicacional, la reforma plantea definir con mayor precisión el concepto de propaganda política para delimitar responsabilidades sin afectar la libertad informativa. También propone prohibir campañas basadas en bots difamatorios y establecer la obligatoriedad del etiquetado de contenidos generados con inteligencia artificial.
Con esta iniciativa, el gobierno federal sostiene que México debe actualizar su arquitectura electoral conforme a la nueva realidad democrática surgida tras los procesos electorales de 2018 y los subsecuentes comicios federales y locales.
La reforma electoral de Claudia Sheinbaum se presenta, así, como una actualización estructural orientada a fortalecer la legitimidad democrática, ampliar la participación ciudadana y racionalizar el gasto público, bajo la premisa de que si el país ha cambiado, sus instituciones deben evolucionar en la misma dirección.
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