La Selección Nacional de México concluyó su actividad en la reciente Fecha FIFA con un empate 1-1 frente a su similar de Bélgica en el Soldier Field de Chicago. A pesar de no haber conseguido la victoria, el conjunto dirigido por Javier Aguirre dejó sensaciones sumamente positivas entre la afición y los especialistas, mostrando una evolución futbolística considerable respecto a su presentación previa contra Portugal.
El equipo mexicano exhibió una postura mucho más agresiva y una propuesta clara de ataque que dominó gran parte del trámite del encuentro.
Jorge Sánchez y el despertar ofensivo de México
Desde el silbatazo inicial, el combinado azteca se adueñó del esférico, aprovechando que el cuadro europeo no utilizó a todas sus figuras estelares desde el arranque. La clave del buen funcionamiento tricolor radicó en la sociedad formada por Brian Gutiérrez y Julián Quiñones; ambos futbolistas se coordinaron de manera impecable en la zona de creación, asumiendo la responsabilidad de generar peligro y fluyendo como si compartieran cancha desde hace años. Esta sinergia permitió que México fuera propositivo y asfixiara por momentos la salida de los belgas.
La recompensa llegó a través de una jugada de táctica fija. Jorge Sánchez, actual defensor del PAOK de Grecia, se sumó al ataque y apareció de forma oportuna en el segundo poste para conectar el balón y mandarlo al fondo de las redes.
Esta anotación no solo significó la ventaja parcial, sino que también puso fin a una sequía goleadora de dos partidos consecutivos, permitiendo que los jugadores recuperaran la confianza y se soltaran más dentro del terreno de juego durante el resto de la primera mitad.
El camino al Mundial y las pruebas del “Vasco”
El complemento trajo consigo una reacción inmediata de los “Red Devils”. Un destello individual de Lukebakio igualó los cartones mediante un disparo potente que se coló en el ángulo superior derecho, dejando sin opciones a Raúl “Tala” Rangel. Pese al gol encajado, el guardameta de las Chivas continúa consolidándose como una opción real para resguardar el arco nacional en la próxima justa mundialista, mostrando seguridad bajo los tres palos en las intervenciones requeridas.
En la recta final del cotejo, Javier Aguirre decidió realizar cinco modificaciones simultáneas con el objetivo de observar a más elementos. No obstante, esta decisión provocó que el equipo perdiera cohesión y fuerza en el último tercio del campo, permitiendo que Bélgica recuperara el control de la posesión.
Aunque el marcador ya no se movió, el balance general es de optimismo. El Tri demostró que puede competir de igual a igual contra potencias europeas, cerrando esta etapa de preparación con un funcionamiento colectivo que ilusiona de cara al debut mundialista del próximo 11 de junio.