La organización de la Copa del Mundo 2026 enfrenta un nuevo desafío logístico y social en Los Ángeles. El sindicato Unite Here Local 11, que representa a más de 2,000 empleados del sector servicios en el SoFi Stadium, ha lanzado un ultimátum a la FIFA y a los propietarios del recinto: exigen garantías por escrito de que la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) no participará en los operativos de seguridad del torneo. De no cumplirse esta petición, los trabajadores han advertido que iniciarán un paro de labores que podría comprometer la operación del evento deportivo más importante del año.
Seguridad vs. Derechos Laborales
La tensión aumentó tras las declaraciones de funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), quienes sugirieron que el ICE tendría un papel fundamental en la coordinación de seguridad durante el Mundial. Para el sindicato, esta presencia resulta intimidatoria para una fuerza laboral compuesta mayoritariamente por inmigrantes. Los representantes sindicales sostienen que la participación de agencias migratorias en el evento crea un ambiente de temor que afecta no solo a los empleados, sino también a los miles de aficionados que visitarán las sedes en Estados Unidos.
Además de la exclusión del ICE, el pliego petitorio incluye la firma de nuevos contratos colectivos que garanticen salarios dignos y mejores condiciones de trabajo. Los líderes de Unite Here Local 11 señalan que no es posible celebrar una fiesta deportiva global mientras quienes sirven la comida y limpian los estadios viven con el miedo constante a ser arrestados o deportados en su lugar de trabajo.
La postura de la FIFA y el Comité Organizador
Hasta el momento, la FIFA ha mantenido una postura cautelosa, limitándose a declarar que trabaja con las autoridades locales para garantizar la seguridad de todos los asistentes. No obstante, la presión de grupos activistas y organizaciones civiles se ha intensificado, exigiendo que el organismo rector del fútbol mundial asuma su responsabilidad social.
El conflicto en Los Ángeles podría sentar un precedente para otras sedes del Mundial en territorio estadounidense. Los trabajadores insisten en que la FIFA tiene el poder de decidir quiénes forman parte de los perímetros de seguridad y han dejado claro que su prioridad es proteger la integridad de su comunidad. Con la fecha inaugural cada vez más cerca, la resolución de este conflicto laboral será clave para determinar el éxito operativo del certamen en una de las ciudades con mayor población migrante del mundo.