El sector agrícola de México prepara una nueva ofensiva de movilizaciones que apunta directamente a la vitrina internacional de la Copa del Mundo 2026. Eraclio Rodríguez, líder de los productores de maíz en Chihuahua, confirmó que el próximo 5 de junio se realizarán protestas en las tres ciudades sede del torneo: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Dicho amago incluye la permanencia de los contingentes hasta la inauguración del evento deportivo si no existe un acuerdo con la Secretaría de Gobernación (Segob).
El descontento ocurre debido al rechazo al esquema de control de precios planteado por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. Según los productores, el modelo actual mantiene una dependencia crítica de la Bolsa de Chicago, lo cual vulnera la rentabilidad del campo mexicano.

“Mientras siga dependiendo de la Bolsa de Chicago, para nosotros será nuestra muerte. Nosotros no estamos de acuerdo en eso”, sentenció Rodríguez en entrevista con Azucena Uresti.
Crítica al subsidio y la distorsión del mercado
La dirigencia campesina sostiene que la intervención gubernamental a través de subsidios directos no es la ruta más eficiente para estabilizar el costo de los alimentos básicos. El argumento central de los agricultores es que el precio final al consumidor ya es lo suficientemente elevado para cubrir un pago justo al productor primario sin requerir fondos públicos adicionales.
Los puntos clave de su postura técnica son:
- Autosuficiencia del precio: “El precio de las tortillas está tan alto que puede pagar el maíz perfectamente”, afirmó el dirigente.
- Inviabilidad de subsidios: Consideran que existen mecanismos más baratos y eficaces para regular el mercado que el esquema de apoyos directos.
- Riesgo alimentario: La organización advierte que la parálisis del sector derivará en desabasto. “Sin los campesinos no se mueve este país, va a pasar hambre”, aseguraron.

Pllazos de negociación
La elección del 5 de junio como fecha para las movilizaciones responde a una estrategia de visibilización global. Los productores buscan aprovechar la atención mediática sobre los estadios y las zonas de logística del Mundial para presionar por un cambio en la política de comercialización. Esta medida ocurre tras ciclos agrícolas marcados por la sequía en el noroeste del país y el incremento en los costos de insumos.

Las demandas fundamentales del sector incluyen:
- Precios de garantía ajustados: Una revisión al alza que contemple la inflación de los insumos.
- Mecanismos contra la volatilidad: Protección ante las fluctuaciones internacionales de la Bolsa de Chicago.
- Apoyos por contingencias climáticas: Subsidios específicos para enfrentar las pérdidas por falta de agua.
La movilización del 5 de junio representa un reto logístico y político para el gobierno federal, que deberá decidir entre abrir una mesa de negociación técnica o enfrentar protestas prolongadas en los puntos neurálgicos de la infraestructura mundialista.
