Este martes 21 de abril, durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, el titular de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), José Luis Cervantes Martínez, presentó avances críticos sobre la investigación del tiroteo ocurrido en la zona arqueológica de Teotihuacán. Los hallazgos no solo revelan una planeación meticulosa, sino también la facilidad con la que el agresor pudo armarse antes de irrumpir en la Pirámide de la Luna.
El fiscal confirmó que el agresor, Julio César “N”, de 27 años, portaba elementos que sugieren una profunda obsesión con la violencia escolar en Estados Unidos.
Entre sus pertenencias se aseguraron manuscritos e imágenes relacionados con la Masacre de Columbine de 1999. Sin embargo, más allá del perfil psicológico, la Fiscalía puso énfasis en el poder adquisitivo y la logística del tirador.

¿Cuánto gastó el agresor en el arma y las municiones?
Uno de los datos más reveladores de la mañanera fue el desglose económico del armamento. El fiscal Cervantes Martínez informó que, según las líneas de investigación, el agresor invirtió una suma considerable para ejecutar el ataque. El revólver calibre .38 especial tuvo un costo estimado de 40 mil pesos, mientras que el lote de cartuchos útiles representó un gasto adicional de 10 mil pesos.
El titular de la FGJEM puntualizó que este tipo de armamento y municiones son “accesibles” en ciertos mercados, debido a que no forman parte del inventario exclusivo de las Fuerzas Armadas. Al ser un calibre permitido para corporaciones de seguridad privada, su circulación es mayor y su adquisición, aunque regulada, no está restringida únicamente al Ejército o la Guardia Nacional. Esta accesibilidad permitió que el joven originario de Tlapa, Guerrero, lograra abastecerse de 52 cartuchos útiles, además de los seis que ya estaban alojados en el cilindro del arma.
Un arma antigua y sin registros modernos
A pesar de la inversión de 40 mil pesos, el arma resultó ser una pieza de gran antigüedad. Se trata de un revólver con matrícula C90673 que, tras ser analizado en colaboración con la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), se determinó que no posee registros modernos. La agencia estadounidense notificó que el arma es anterior a 1968, lo que dificulta establecer una trazabilidad clara sobre sus dueños previos o su entrada legal al país.
Durante el ataque, Julio César “N” tuvo la oportunidad de recargar el arma en al menos dos ocasiones. Los peritajes indican que disparó sistemáticamente contra turistas extranjeros antes de que la llegada de la Guardia Nacional lo acorralara, momento en el que decidió quitarse la vida. En su mochila táctica, además de las balas y el arma punzocortante, se hallaron boletos de autobús y un celular análogo que están siendo utilizados para mapear sus movimientos previos al 20 de abril.


13 personas resultaron heridas; eran de diferentes nacionalidades
El fiscal reiteró que el saldo se mantiene en dos personas fallecidas y 13 heridos de diversas nacionalidades, entre ellos menores de edad de Colombia y Brasil. La zona arqueológica de Teotihuacán permanece cerrada mientras se refuerzan los protocolos de seguridad.
Este informe pone en el centro del debate la regulación de armas que, aunque legales para servicios de seguridad privada, terminan en manos de civiles con intenciones violentas. La Secretaría de Cultura y el INAH trabajan de la mano con la Fiscalía para determinar si hubo fallas en los filtros de acceso al recinto histórico.
