Un fuerte operativo de seguridad en las inmediaciones del Estadio Guadalajara derivó en la detención de 10 personas durante la antesala del partido entre México y Corea del Sur del Mundial 2026. Los implicados intentaron burlar los filtros de seguridad del inmueble tapatío utilizando identificaciones ajenas y acreditaciones presuntamente falsas para ingresar de forma ilícita a zonas restringidas.
De acuerdo con los reportes emitidos por la Policía de Zapopan, la intervención comenzó con la detección de dos individuos que portaban supuestos Tournament Pass, reservados exclusivamente para colaboradores, personal técnico y staff autorizado. Sin embargo, conforme avanzaron las inspecciones en los accesos periféricos del estadio, la cifra de personas aseguradas por el uso de documentación apócrifa se elevó.

Tecnología detecta pases chafas
Las autoridades locales explicaron que los sofisticados sistemas de verificación digital implementados para la justa mundialista fueron clave para frustrar el engaño. Al escanear los códigos QR y los chips de tecnología NFC incorporados en los pases oficiales, el personal de seguridad notó inconsistencias operativas inmediatas.
Asimismo, los uniformados detallaron que los plásticos asegurados presentaban materiales de baja calidad y variaciones en los diseños oficiales en comparación con los elementos de seguridad auténticos, lo que evidenció su falsedad. El operativo especial montado en los alrededores del recinto permitió aislar rápidamente a los sospechosos sin alterar el flujo de los miles de aficionados que acudieron al encuentro.

Cargos legales internacionales
Los implicados fueron trasladados y puestos a disposición del Ministerio Público, autoridad encargada de definir su situación jurídica y de investigar la procedencia de la documentación falsa. La Policía de Zapopan confirmó que los imputados no sólo violaron los reglamentos locales, sino que también enfrentarán consecuencias legales de carácter internacional.

Representantes legales del máximo organismo de futbol se presentaron formalmente ante las autoridades mexicanas como parte afectada y querellante, manifestando su pleno deseo de proceder legalmente por la falsificación de los derechos del organismo. Este incidente se registró en uno de los partidos con mayor expectativa y demanda de boletaje mundialista, lo que obligó a mantener un blindaje estricto en el recinto deportivo.
