La Secretaría de Salud del estado de Hidalgo ha encendido las alarmas sanitarias tras confirmar la detección del primer caso de miasis por gusano barrenador en un ser humano dentro de la entidad. El paciente, un hombre de 57 años residente del municipio de Tenango de Doria, se encuentra bajo estricta observación médica mientras las autoridades estatales y federales coordinan una respuesta inmediata para evitar la propagación de este padecimiento.
Vanesa Escalante Arroyo, titular de la dependencia, informó que tras el diagnóstico se activó la Segunda Sesión Extraordinaria del Consejo de Salud del Estado de Hidalgo (CSEH) 2026. En este foro participaron organismos clave como el Senasica, hospitales privados y colegios de veterinarios, reconociendo que la salud humana y la sanidad animal están intrínsecamente ligadas en esta emergencia.

Riesgos y transmisión de la ‘Cochliomyia hominivorax’
La enfermedad es provocada por la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, un parásito que deposita sus huevecillos en heridas abiertas de animales de sangre caliente y, ocasionalmente, en humanos. Una vez que las larvas emergen, comienzan a alimentarse del tejido vivo, lo que puede provocar lesiones profundas, infecciones secundarias y, en casos extremos donde no hay intervención médica, complicaciones fatales.
A nivel nacional, la situación es vigilada de cerca. Con corte a abril de 2026, el sistema de vigilancia epidemiológica en México ha reportado 189 casos probables, de los cuales 112 han sido plenamente confirmados. Las autoridades destacan que factores como la falta de higiene, el contacto frecuente con ganado, el sueño al aire libre sin protección y tener un sistema inmunológico debilitado aumentan drásticamente las posibilidades de infestación.
Medidas de prevención y protocolos de atención inmediata
Ante este escenario, el Consejo de Salud acordó un plan de acción que incluye la capacitación urgente de personal médico y estudiantes de salud para identificar rápidamente los síntomas. Las recomendaciones para la población incluyen mantener cualquier herida limpia y debidamente cubierta, utilizar repelentes de insectos y evitar la exposición prolongada en zonas rurales con presencia de ganado infectado.
Los síntomas característicos que deben motivar una visita inmediata al hospital incluyen dolor intenso en la zona de una herida, mal olor, sensación de movimiento bajo la piel o la observación directa de larvas. El tratamiento estándar implica la extracción física de los parásitos, una limpieza profunda con antisépticos y, si el daño tisular es extenso, intervenciones quirúrgicas reconstructivas. El Gobierno de Hidalgo enfatizó que la vigilancia epidemiológica activa será la herramienta principal para contener este brote y proteger a las comunidades más vulnerables de la Sierra Otomí-Tepehua y el resto del estado. Es fundamental que la ciudadanía no ignore lesiones cutáneas menores, ya que estas son la puerta de entrada para el parásito.
