La NASA emitió este lunes una restricción estricta para los cuatro astronautas de la Artemis II, ya que, a pesar de hacer historia al hacer récord de distancia espacial de un humano, la tripulación recibió la instrucción de suspender el uso del retrete principal de la cápsula Orión debido a fallas persistentes que iniciaron desde el primer día de la misión, el pasado 1 de abril.
“No usar el retrete”, advirtió Jenny Gibbons, contacto de comunicación desde el Centro de Mando en Houston.
La indicación técnica obliga a Christina Koch, Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen a recurrir a “urinarios de contingencia plegables” mientras rodean el satélite natural.
El sistema en cuestión, cuyo costo de desarrollo ascendió a 23 millones de dólares, presenta anomalías que los equipos en Tierra no han logrado resolver de manera definitiva.

¿Qué está fallando en el baño de Orión?
El origen de la crisis se remonta a las primeras horas tras el despegue, cuando el equipo reportó un atasco en el ventilador del inodoro.
Aunque la astronauta Christina Koch ejecutó reparaciones guiadas desde Houston que permitieron restablecer el servicio temporalmente, el sistema recayó en errores intermitentes durante el fin de semana.

El diagnóstico preliminar sugiere un problema físico en las líneas de salida de la nave.
“Es un problema con la evacuación de los residuos del inodoro”, señaló Judd Frieling, director de vuelo de Artemis II.
Según el análisis técnico, existe la probabilidad de que se encuentre “orina congelada en la línea de ventilación”, lo que obstruye el flujo normal de desechos y compromete la operatividad del compartimento de higiene en condiciones de microgravedad.

Alertas por olores desconocidos en la cabina
A las complicaciones mecánicas se sumó un factor de incomodidad para la tripulación: la presencia de un aroma inusual en el área de servicios.
La astronauta Koch notificó al centro de mando sobre “una especie de olor a calentador quemado” proveniente del sanitario en varias ocasiones.

El astronauta canadiense Jeremy Hansen secundó el reporte y describió la situación como un “olor desconocido” concentrado exclusivamente en esa zona del módulo.
A pesar de la preocupación de los astronautas, la portavoz de la NASA, Debbie Korth, descartó anomalías en los niveles de potencia o en los calefactores de la nave.
“Nada parece anómalo”, afirmó Korth, quien subrayó que el incidente no representa un riesgo para la seguridad de la misión Artemis II.
La funcionaria calificó estos sistemas como “complejos y temperamentales”, recordando que el manejo de residuos siempre ha sido uno de los mayores desafíos técnicos en la exploración fuera de la Tierra.
¿Qué usarán los astronautas de Orión al fallar el baño?
La restricción del uso del baño obliga a la tripulación a utilizar dispositivos manuales de recolección de orina mientras completan su histórica trayectoria. Gary Jordan, portavoz de la agencia, informó que los ingenieros continúan con la elaboración de instrucciones detalladas para intentar despejar la zona afectada sin comprometer otros sistemas de la cápsula Orión.
Con información de EFE
