El cierre temporal de las operaciones aéreas en El Paso, Texas, ordenado por la Administración Federal de Aviación (FAA), despertó suspicacias en el ámbito académico y de seguridad.
Mientras el gobierno de Donald Trump sostiene que la incursión de un dron perteneciente a un cártel mexicano obligó a restringir el espacio aéreo, especialistas advierten sobre las inconsistencias de la versión y sus posibles implicaciones geopolíticas.
Narrativa con elementos “raros”
Para el académico del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, Raúl Benítez Manaut, la narrativa oficial presenta elementos que calificó de “raros”.
Entrevistado por Alejandro Cacho, el especialista recordó que el aeropuerto texano se ubica a 15 millas (24 kilómetros) de la línea fronteriza con México, una distancia considerable para la operación de dispositivos no tripulados con fines de ataque en condiciones nocturnas. “Está muy raro, es una operación muy rara”, dijo.
“Podríamos aventurar algunas hipótesis. […] También podemos empezar a pensar que Estados Unidos está tratando de fabricar un ataque de una organización criminal para poder hacer la retaliación militar, o sea, responderle a un cartel que ellos tengan ganas de empezar a descabezar, y entonces que digan, bueno, pues ya nos atacaron, ahora tenemos la justificación para atacar”, expuso.
Raúl Benítez Manaut recordó que, aunque existen pruebas del uso de drones por parte de organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para vigilancia y transporte de droga en zonas desérticas, no hay antecedentes de su despliegue contra instalaciones de seguridad nacional en territorio estadounidense.
Coincidencia con visitas de alto nivel
Durante la entrevista con Alejandro Cacho, el especialista recordó que los titulares de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), Ricardo Trevilla Trejo, y de la Secretaría de Marina (Semar), Raymundo Morales Ángeles, se encuentran en Washington, donde se espera el arribo del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, para discutir temas de cooperación fronteriza y la seguridad del Mundial de Fútbol.
El investigador sugirió que esta situación podría utilizarse como mecanismo de presión sobre los funcionarios mexicanos:
“’Y queremos la cooperación de ustedes porque este es el blanco, este es el otro blanco, este es el otro blanco’. Estas son cosas que todavía están en preguntas para resolver”, consideró Benítez Manaut.
¿Pruebas de armas o pretexto militar?
Otra línea del análisis plantea que el cierre de la FAA, que inicialmente se proyectó por 10 días, pero concluyó en horas, pudo deberse a pruebas de sistemas de defensa láser por parte del Pentágono.

Benítez Manaut destacó que ya existen antecedentes en Europa donde el uso de drones rusos y bielorrusos obligó a los aeropuertos a actualizar sus radares de detección.
Sin embargo, explica, el punto crítico reside en la posible transición de un problema de salud pública —derivado del consumo de fentanilo— a un conflicto de carácter militar.
“Estados Unidos no tiene clasificado como enemigo militar al gobierno mexicano, eso está claro, son los carteles y lo ha dicho Trump en muchas ocasiones. […] Entonces, pues necesitan una justificación para decir me atacaron, pues ahora respondo yo”, explicó.
Finalmente, el especialista recordó que El Paso alberga el Centro de Inteligencia Antinarcóticos de la DEA, punto neurálgico donde se recopila información de cárteles a nivel mundial, lo que podría considerarse más un objetivo de ataque y no una instalación civil.
La validación de un “ataque real” por parte de la fiscal general Pam Bondi y el presidente Trump facilitaría el uso de sistemas de misiles u operaciones de “retaliación sorpresa” contra los liderazgos criminales en México, expuso Benítez Manaut.
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